Después de una jornada cargada de tensión, negociaciones cruzadas y rosca interna, el peronismo bonaerense cerró un acuerdo en el Senado de la Provincia de Buenos Aires que deja más preguntas que certezas hacia adelante.
Mario Ishii fue elegido vicepresidente primero de la Cámara Alta provincial, mientras que Sergio Berni asumirá como presidente del bloque de senadores peronistas. El entendimiento permitió ordenar formalmente la estructura legislativa, pero lo hizo en un marco político delicado. Ahora, el alcalde de José C. Paz quedará tercero en la línea de sucesión del gobernador bonaerense.
El dato más significativo es que el acuerdo se habría sellado sin la aprobación del gobernador Axel Kicillof. La decisión de avanzar sin su aval explícito expone con mayor claridad la tensión interna que atraviesa al oficialismo en la Provincia.
Según trascendió en la Legislatura, horas antes de la sesión que se desarrolló esta noche, el propio Ishii habría rechazado una reunión con Kicillof. Un gesto que, en política, vale tanto como un discurso.
El movimiento fortalece a los intendentes con peso territorial y le da centralidad a Berni en la conducción legislativa, pero también marca un límite al liderazgo del gobernador dentro del espacio. No es solo un reparto de cargos: es una señal de autonomía.
En un peronismo bonaerense que ya proyecta 2027 y debate silenciosamente su conducción futura, cada gesto cuenta. Y cuando los acuerdos se cierran por afuera del Ejecutivo, la disputa deja de ser subterránea para volverse explícita.
La sesión terminó. La interna, no.





























