El uso del celular y de las redes sociales en edades cada vez más tempranas se convirtió en una de las principales preocupaciones de muchas familias. En ese contexto, el municipio de Hurlingham puso en marcha la campaña “Infancia sin celular”, una iniciativa orientada a ordenar y reducir el tiempo que niños y adolescentes pasan frente a las pantallas.
La propuesta fue presentada por el intendente Damián Selci y se apoya en un diagnóstico que gana espacio entre especialistas y docentes: el uso intensivo de dispositivos puede estar asociado a problemas de sueño, dificultades en el aprendizaje, ansiedad e incluso episodios de pánico en adolescentes.
“Al chico de 3 años con celular le cuesta más hablar. Al chico de 7 años le cuesta leer. Al de 12 le cuesta relacionarse. El de 15 tiene ataques de pánico”, señaló Selci al presentar la iniciativa, en una definición que busca poner en el centro del debate el impacto que las pantallas tienen sobre el desarrollo infantil.
Según los datos difundidos en el lanzamiento, el 95% de los chicos cuenta hoy con un celular con acceso a internet y el 80% utiliza redes sociales todos los días, cifras que reflejan la magnitud del fenómeno.
A partir de ese escenario, el municipio habilitó un sitio web con materiales orientadores para las familias, entre ellos guías descargables, recomendaciones según edades, propuestas de actividades sin pantallas y charlas con especialistas. También se incorporó la posibilidad de suscribir un compromiso familiar para participar en talleres de concientización en escuelas y capacitaciones vinculadas al uso de filtros y controles parentales en redes sociales.
Desde la comuna sostienen que la iniciativa toma como referencia experiencias previas en establecimientos educativos donde la reducción del uso del celular durante la jornada escolar mostró mejoras en la atención, la convivencia y el rendimiento académico.
La medida vuelve a instalar una discusión cada vez más presente en el ámbito educativo y familiar: hasta dónde debe llegar el acceso de niños y adolescentes a teléfonos móviles y redes sociales, y cuál es el rol del Estado, la escuela y los padres a la hora de fijar límites.
No es la primera vez que el distrito interviene sobre temas vinculados a consumos problemáticos en menores. Durante el primer año de la actual gestión, Hurlingham se convirtió en el primer municipio en prohibir la publicidad de apuestas online, en medio de la creciente preocupación por los casos de ludopatía infantil.
Más allá de la campaña puntual, el eje de fondo parece apuntar a una discusión más amplia sobre los hábitos digitales de la infancia y adolescencia, en un contexto donde la tecnología ocupa cada vez más tiempo en la vida cotidiana de los chicos.






























