La política argentina empieza a mostrar fotos que hace apenas meses parecían imposibles. La imagen de Axel Kicillof junto a Diego Giacomini no es casual: expone que, detrás de la grieta discursiva, todos empiezan a discutir el mismo problema de fondo: cómo estabilizar una Argentina agotada por la crisis permanente. La foto también tiene otra lectura. Mientras el oficialismo busca ampliar interlocutores y ordenar el tablero económico, en paralelo Sergio Massa trabaja silenciosamente en su regreso. Habla con gobernadores, intendentes y sectores del poder económico con una idea clara: mostrarse como el dirigente “experimentado” para un tiempo de turbulencia. En el peronismo ya nadie descarta que Massa vuelva a intentar la carrera presidencial. Y en ese contexto, cada gesto, cada reunión y cada foto empieza a valer más de lo que parece. La campaña 2027 empezó mucho antes de lo previsto





























