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Con el conurbano de su lado, Alberto Fernández y el desafío de armar el rompecabezas del poder.

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El Gran Buenos Aires fue para Alberto Fernández lo que Córdoba para Macri en 2015. Allí asentó su triunfo el ahora presidente electo con números más que elocuentes del peso específico que tiene ese sector de la Argentina equivalente a varias provincias juntas por el volumen de electores y dominado por el peronismo desde hace muchos años. Los datos son elocuentes: de los 2 millones de votos que obtuvo Fernández de diferencia sobre Mauricio Macri, 1.629.302 los cosechó en dicha área geográfica. Este escenario abre diversos interrogantes de cómo será el reparto del poder que viene nacional, pero también en la provincia de Buenos Aires.

¿Esos votos son de Alberto Fernández, de Cristina Kirchner o parte de ellos de Sergio Massa?. Quizá haya que buscar, en principio como respuesta, a la figura de la ahora vicepresidente electa.  Pero con el detalle ineludible de entender que el acuerdo de unidad es el que sustentó el triunfo por sobre toda las cosas. Incluso por encima de la debacle económica. A todo ello habrá que sumarle un detalle: el resultado de las primarias del 11 de agosto, muy similar a estos números, le dio a la fórmula ganadora aliados impensados hasta entonces. Los Intendentes del Juntos por el Cambio hicieron campaña por ellos al repartir la boleta buscando, vía el corte, sumar para sus propias candidaturas.

La conclusión de ese mecanismo permitió que sobrevivan a su primer mandato intendentes como Diego Valenzuela de Tres de Febrero y Néstor Grindetti de Lanús quienes habían quedado muy detrás en las PASO. Distinto fue el caso de Martiniano Molina en Quilmes donde perdió la municipalidad a manos de Mayra Mendoza, la única representante de La Cámpora en quedarse con territorio. Un detalle no menor que interpela el axioma donde se aseguran que los sufragios en el Gran Buenos Aires le pertenecen, en su mayoría a Cristina Kirchner. Sin embargo, la agrupación de lidera su hijo Máximo tuvo una magra cosecha en función de las expectativas generadas tras las primarias. Al caso mencionado de Tres de Febrero hay que sumarle la derrota de Florencia Saintout en La Plata y de Fernanda Raverta en Mar del Plata que, si bien no es el Gran Buenos Aires, por su representación electoral podría serlo. Un caso notorio fue el del jefe comunal de Mercedes, Juan Ustarroz, cercano a Wado de Pedro, que fue reelecto con un alto corte de boleta a su favor siendo que allí ganaron Macri y Vidal.

La primera sección electoral confirmó que es la más cómoda para Juntos por el Cambio ya que allí renovaron con holgura Gustavo Posse en San Isidro, Jorge Macri en Vicente López y Jaime Méndez en San Miguel.

Ni siquiera Axel Kicillof puede considerarse un triunfo propio de La Cámpora. Si bien lo relacionan con esa agrupación, nunca perteneció. Su vínculo es directo con Cristina Kirchner, ideóloga de mudarlo a la provincia de Buenos Aires. El hecho que varios municipios no hayan sido conquistados por los jóvenes camporistas abrirá una presión extra para el gobernador electo a la hora de ceder espacios de poder en su administración. El ex ministro de Economía se rodea de experimentados hombres de la política con procedencias más vinculadas al peronismo de los barones del conurbano como el caso de Mario Ishii, Julio Pereyra y, sobre todo, Carlos “Cuto” Moreno diputado provincial, íntimo amigo de Néstor Kirchner.

Otro punto a tener en cuenta en la elección del domingo es que, en la mayoría de los casos, los intendentes peronistas obtuvieron más votos que la categoría nacional y provincial de su lista, situación distinta a lo sucedido en las primarias.

Este contexto de abundancia de votos abre una interesante disputa por el poder con la necesidad de acuerdos y equilibrios entre la Casa Rosada, la gobernación, la legislatura provincial y los intendentes desde el 10 de diciembre. ¿Pensará Alberto Fernández repetir la experiencia de Néstor Kirchner en 2003? Es una posibilidad concreta. En aquel momento el ex presidente armó una línea directa con los alcaldes pasando por alto al gobernador. Ello significó envío de recursos desde la Nación sin pasar por la provincia y solidificó el vínculo directo con los territorios. De llevar adelante la misma estrategia vendrán, indefectiblemente, tensiones con Axel Kicillof. En ese mapa, ya hay jefes comunales muy cercanos a Fernández, caso Gabriel Katopodis y otros con más relación directa con el flamante gobernador. De hecho, en su primera incursión como jefe de Estado electo, Alberto Fernández decidió ir a San Martín. No es un dato menor.

Si de señales políticas se trata, en pocas horas Fernández ha dado varias. Al palco del domingo y sus conjeturas, le respondió con la foto el martes en Tucumán donde se mostró junto al peronismo más ortodoxo: gobernadores, intendentes y sindicalistas. En esa foto hubo mucho conurbano, presencias como la de Fernando Espinoza, Alejandro Granados, Mario Ishii y Gustavo Menéndez. En este último caso, el intendente de Merlo fue el que aportó el mayor porcentaje de votos a la candidatura de Alberto Fernández en el Gran Buenos Aires. Su cercanía a Juan Manzur va más allá del simple hecho de una relación política optima, también la explica el financiamiento de la campaña que quedó atrás.

María Eugenia Vidal también anotó la respuesta de los municipios. Para ella y su futuro no es lo mismo que hayan quedado en pie más intendentes que lo presumido en agosto. En ellos podría apoyarse para sostener su idea de seguir en la política bonaerense que, sin apoyo territorial, se hace más difícil desde el llano. Aunque ello ya dispare las primeras esquirlas de sus relaciones más cercanas. En estos días se dispararon las operaciones para mostrar fracturas internas entre la Casa Rosada y La Plata. Las miradas de los alcaldes que mantuvieron su poder apuntan a Federico Salvai y Alex Campbell como responsables de estrategias equivocadas, además de los funcionarios nacionales de la jefatura de gabinete e incluso, del ministerio del interior.

Para echar por tierras las especulaciones sobre el rol de Vidal en la campaña, es interesante observar los números. En el norte del país, uno de los sitios donde más votos obtuvo el Frente de Todos, el promedio que obtuvo Macri fue del 32,42%, mientras que en Conurbano, donde Fernández desniveló la elección, el actual jefe de Estado cosechó en promedio 32,7%. Ello demuestra que en los sitios donde más cosechó la lista ganadora, la boleta de Juntos por el Cambio tuvo un comportamiento similiar. Con un dato adicional: el Gran Buenos Aires es donde más impactó el aumento de las tarifas de los servicios públicos. Excluyendo la zona norte, el promedio de votos a Macri fue del 38,7% mientras que en el interior bonaerense, donde gobierna Vidal, alcanzó el 46,3%

Transición bonaerense.

Este jueves se reunirán Vidal y Axel Kicillof para comenzar la transición. El encuentro se terminó de definir en las últimas horas tras la charla que tuvieron el lunes pasado. Este mismo día el gobernador electo tendrá su primer encuentro con los intendentes, deseosos de saber los pasos a seguir, la conformación del futuro gabinete y el rol que ellos tendrán. La primer pista la dio con la designación del equipo para reunirse con los funcionarios actuales antes del 10 de diciembre. Allí están los de su máxima confianza como Carlos Bianco -dueño del famoso Renault Clio de campaña y posible jefe de gabinete-, Augusto Costa, – ex secretario de comercio interior y quizá le ministro de economía que viene-, Federico Thea, Rector de la Universidad de José C. Paz y Agustina Vila que trabajo con Kicillof en el ministerio de economía y actualmente en la misma Universidad que Thea. No es un dato menor. Por lo que se ve, José C Paz tendrá fuerte influencia en los próximos tiempos bonaerenses.

30 octubre, 2019