En un contexto de caída del poder adquisitivo y aumento de la presión sobre los sectores más vulnerables, Mario Ishii volvió a poner sobre la mesa una de las preocupaciones centrales del conurbano: el acceso a los alimentos.
El dirigente bonaerense solicitó que se declare la emergencia alimentaria en la provincia de Buenos Aires, al advertir sobre el deterioro de la situación social y el crecimiento de la demanda en comedores y espacios comunitarios.
El planteo se da en medio de un escenario económico atravesado por la desaceleración de la actividad, la caída del consumo y la persistencia de niveles de inflación que siguen impactando en los ingresos reales.

La advertencia desde el territorio
Desde José C. Paz, uno de los distritos más populosos del conurbano, Ishii expuso la situación que atraviesan miles de familias y remarcó la necesidad de una respuesta urgente por parte del Estado provincial.
Según planteó, el incremento de los costos de los alimentos básicos y la pérdida de poder adquisitivo están generando una presión creciente sobre los sectores de menores ingresos.
En ese marco, el pedido de emergencia alimentaria busca habilitar herramientas extraordinarias para reforzar la asistencia social, garantizar el abastecimiento y ampliar los recursos destinados a comedores, merenderos y programas alimentarios.
Más demanda, menos margen
El diagnóstico que surge desde los municipios del conurbano coincide en un punto: la demanda social crece mientras los recursos disponibles se vuelven cada vez más limitados.
La combinación de salarios rezagados, empleo informal y suba de precios en productos esenciales está empujando a más familias a depender de la asistencia estatal o comunitaria para cubrir necesidades básicas.
En ese escenario, el reclamo de Ishii se inscribe en una discusión más amplia sobre el rol del Estado en la contención social y la necesidad de reforzar políticas públicas en un contexto de ajuste y reconfiguración económica.
La señal política
Más allá del planteo puntual, el pedido también tiene una lectura política: poner el foco en la situación social del conurbano bonaerense y presionar por una mayor intervención en materia alimentaria.
La declaración de emergencia implicaría no solo la reasignación de partidas presupuestarias, sino también la posibilidad de implementar medidas excepcionales para garantizar el acceso a alimentos en los sectores más afectados.
Con este movimiento, Ishii vuelve a posicionarse en una agenda sensible para la política bonaerense, donde la cuestión social aparece como uno de los principales desafíos en el corto plazo.






























