La escena política sumó este miércoles un actor que empieza a generar ruido propio. En el microestadio de Lanús, Consolidación Argentina, el espacio que trabaja para la eventual candidatura de Dante Gebel encabezó un plenario que reunió a representantes territoriales de toda la provincia de Buenos Aires del resto del país y que funcionó como el primer paso visible de una construcción que busca proyectarse hacia 2027.
El lanzamiento no fue solo una puesta en escena. Fue, sobre todo, una señal. En un contexto donde el oficialismo empieza a mostrar tensiones internas y la oposición aún no logra ordenarse, comienzan a aparecer intentos de ocupar ese espacio intermedio que hoy luce vacante.
La candidatura de Dante Gebel, como el disruptivo centrado y amigable, tuvo así un capítulo importante. El conurbano bonaerense ya luce pintado con su nombre, al mejor estilo de las clásicas pintadas del peronismo, una señal que en política suele anticipar algo más que una intención.
Detrás del armado aparece un dato clave: la heterogeneidad de sus impulsores. Los encargados de construir la candidatura tienen orígenes diversos, pero muchos con amplia experiencia gremial y política. Desde Juan Pablo Brey, secretario general de Aeronavegantes, hasta Eugenio Casielles, quien se sumó tras haber sido uno de los ideólogos de La Libertad Avanza junto a Ramiro Marra.
También se suman figuras como el ex futbolista Walter Erviti, que dejó un mensaje durante el plenario, y el dirigente y empresario Ariel Frías, conocedor como pocos del entramado territorial del conurbano bonaerense. En el acto de Lanús, hubo mensaje de la ex diputada nacional Graciela Camaño y en el escenario pudo verse a dirigentes gremiales y sociales como el Secretario de Sutiaga Pato Alvarez o el titular de SETIA, José “Vasco” Minaberrigaray.
Entre los asistentes pudieron verse a diversos dirigentes con amplia trayectoria en el conurbano. Desde Carlo Guzzo de San Vicente a ex concejales y consejeros escolares de diversos distritos del Gran Buenos Aires para mencionar sólo un ejemplo de la amplitud de sectores que van confluyendo.
Esa combinación no es casual. Es, en todo caso, una búsqueda. Un intento de construir algo distinto a partir de la experiencia de los que conocen el territorio, pero también de quienes ya transitaron otras experiencias políticas.
El espacio empieza a mostrar, además, otro síntoma que en política no pasa desapercibido: los teléfonos comenzaron a sonar. Y no solo desde la militancia o los sectores más cercanos, sino también desde despachos de municipios del conurbano bonaerense, atentos a cualquier movimiento que pueda alterar el tablero.
Por ahora, el proyecto se encuentra en una etapa inicial. Pero el momento en el que aparece no es menor. La política argentina atraviesa una fase de reconfiguración, donde los liderazgos tradicionales muestran desgaste y las nuevas expresiones buscan capitalizar ese vacío.
En ese contexto, “la hora de Dante” puede ser leída como algo más que un lanzamiento. Puede ser el reflejo de un sistema político que empieza a moverse, donde las certezas escasean y los espacios se vuelven más permeables a lo inesperado.
El desafío, como siempre, será sostener en el tiempo lo que hoy es impulso. Transformar la novedad en estructura. Y la expectativa, en volumen político real.
En abril, Dante Gebel estaría en Argentina y se espera una definición de su parte para confirmar si será finalmente candidato a Presidente en 2027. La estructura para respaldar ese movimiento ya está en marcha.





























