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“Las sandalias del pescador”, por Miguel Angel De Renzis

lavagna pichetto

En 1963 Morris West, un escritor australiano, publicaba una novela donde un obispo ucraniano, preso en la Unión Soviética y condenado a trabajos forzados, era dejado en libertad y enviado a Roma, para representar a Rusia. Siempre en la novela, este ucraniano se transformaría en Papa.

La novela cobró difusión mundial cuando Michael Anderson dirigió la película en 1968, que encabezó Anthony Quinn con un importante reparto, y que fue premiada en varios lugares.

Pero esto es la ficción. Y al decir de los griegos, la realidad es la única verdad, frase que, gustoso, repetía el General Perón.

La realidad es que hay un Papa argentino y peronista, que conduce a más de 1600 millones de fieles en el mundo, y nosotros no podemos resolver la conducción de 40 millones de argentinos.

En el país de Macri la inflación alcanzo el 47.6%, la mayor en los últimos 27 años. El peso argentino se devaluó en los últimos tres años 300% con relación al dólar.

La deuda pública, privada, interna y externa, creció. Aumentaron los pobres en dos millones de personas más. Y también los indigentes.

El gobierno acortó el presupuesto de salud para cumplir los intereses de la usura, frenó el desarrollo tecnológico. De los 70.000 soldados darán de baja a 10.000, para reemplazarlos por reservistas con entrenamiento de quince días, para que los sueldos que se borran vayan a los intereses de la usura.

En el medio de una epidemia de hanta virus y de inundaciones, que en algunos casos son achacables a las fallas del Plan Belgrano, como en el Chaco, las redes sociales y la prensa se ocuparon de las sandalias y un par de medias que Roberto Lavagna mostró en una foto con Miguel Angel Picheto en Cariló.

Quién es Roberto Lavagna? El pescador de las sandalias.

Nació en 1942, hijo de Blanca Serralta y del tipógrafo Angel Juan Lavagna. Es el hijo mayor de los dos del matrimonio.

Roberto y Eduardo hicieron sus primeros días en Saavedra y cuando su familia se mudó a Morón, Roberto terminó el secundario en el Comercial José Manuel Estrada.

En 1967 se recibió en la UBA de Licenciado en Economía Politica y consiguió una beca para un post grado en la Universidad de Bruselas. Allí conoció a Claudine Marechal, con quien se casó y tuvo tres hijos.

El 24 de marzo de 1976 cuando se produjo el ultimo golpe de estado contra un gobierno peronista, Lavagna, al igual que muchos argentinos, sintió una extraña sensación. Era un día muy difícil para él.

Había comenzado su actividad pública como Director Nacional de Política de Precios de la Secretaría de Comercio, cuando Cámpora era presidente y Ber Gelbard ministro de economía.

Durante la tercera presidencia de Perón, ya en 1974, fue Director General de Política de Ingresos, y luego Subsecretario General de la Secretaría de Obras Publicas en 1975.

Ese 24 de marzo de 1976 Lavagna tuvo miedo y mientras sonaba el teléfono se ponía más nervioso porque muchos eran llamados para felicitarlo, ya que era el día de su cumpleaños.

Ese día Lavagna cumplía 34 años y había sido funcionario del gobierno depuesto.

De los tres hijos que tuvo con su esposa belga, Sergio es ingeniero, Marcos, economista, y Nicolás, médico.

Durante los años del Proceso se dedicó a la actividad privada.

Su esposa tiene un apellido muy reconocido en el peronismo, aunque sea simple coincidencia. En 1900 y hasta 1970 Leopoldo Marechal hizo una vida pletórica de nacionalismo revisionista y de defensor de las cosas nacionales. La esposa de Lavagna es Marechal de apellido, que en francés representa un grado militar, el de mariscal. Origen de ese apellido que otra vez lo lleva al hombre de las sandalias a tener signos demostrativos del camino a elegir.

Con el regreso de la democracia dejó su actividad privada que había ejercido como director de La Cantábrica y como director del Instituto de Economía Aplicada y Sociedad, que lo mantuvo con vínculos de los 80 a los 90, y la consultora Ecolatina, que fundó en el 75 y se retiró en el 2000.

De 1985 a 1987 fue Subsecretario de Industria y Comercio Exterior en el gobierno de Alfonsín. De 1986 a 1987, Negociador Jefe de los Acuerdos de Argentina y Brasil. Con De la Rua y hasta el 2002, fue embajador extraordinario y plenipotenciario ante los organismos económicos en Ginebra y ante la Comunidad Europea en Bruselas.

Con la asunción de Eduardo Duhalde fue ministro de Economía.

Y continuó con la asunción de Néstor Carlos Kirchner.

En el año 2007 se presentó como candidato a presidente sacando el 16,89% de los votos, algo así como 3.290320 sufragios y terminó tercero detrás de dos mujeres, Cristina Elisabet  Fernandez y Elisa Carrió.

Esa vuelta Eduardo Camaño, un ex intendente de Quilmes, y presidente de la Cámara de Diputados por el peronismo, que en la crisis del 2001 le tocó ser presidente por un dia, era el encargado de un armado de peronistas y radicales, que habían convocados para dar un respaldo a Lavagna, que nunca terminó de ocurrir. Los operadores trabajaron a media máquina y Lavagna conoció la diferencia entre el trabajo del análisis económico y el manejo real de la política.

Es por eso que al hombre de las sandalias cuando Duhalde le propuso que sea candidato, lo que después hizo un sector del sindicalismo, ahora el socialismo de Santa Fe, y el sector de Peronismo Federal, Lavagna le repite a todos que no quiere ninguna interna, que si todos están de acuerdo formen un frente para sostener su candidatura.

El que se quemó con lecha ve una vaca y llora.

En una reunión convocada por Luis Barrionuevo se lanzó la idea de Lavagna presidente y un integrante del secretariado de la UTA, Mario Calligari, dijo que la fórmula estaba completa y que la vice tenía que ser Graciela Camaño.

Graciela fue una buena ministra de trabajo de Duhalde, es una buena legisladora, pero muchos le pasan factura por los armados de la lista del Frente Renovador en las últimas elecciones donde quedaron muchos peronistas heridos, que tenían mas votos que los que luego aparecieron integrándolas.

Graciela es la jefa del bloque de diputados del Frente Renovador y sabe que la mesa sindical entre Lavagna y Massa, no lo dudan, y van con Lavagna. Es por eso que hace rato que Sergio comenzó a decir que está dispuesto a ocupar cualquier otro rol porque sabe de qué se trata.

Las sandalias del pescador, una novela y una película.

Las sandalias de este pescador están en la búsqueda de la unidad de concepción para la unidad de acción.

Lavagna tiene una ventaja. Los radicales desencantados lo votarían. Los que le prestaron los votos a Macri le darían su apoyo. Ahora tiene que terminar de convencer a la totalidad del peronismo.

Y tiene una gran desventaja, el fracaso de los políticos ha sido estruendoso, pero mayoritariamente por culpa de los sin votos, los ministros de economía o de hacienda, según la ocasión, que destrozaron la calidad de vida de los argentinos. Lavagna es economista y sería la primera vez que un presidente no podría alegar desconocimiento de la marcha económica. Él sabe que la deuda, tal cual está, es impagable.

Por lo tanto, si aceptara y fuera electo, lo primero que va a querer saber que si el Fondo y el mundo de la economía nos permiten una nueva re negociación sin que se paguen intereses durante cuatro años, para poder revertir el caos de Macri.

En la novela, el Papa iba a ser ucraniano.

En la realidad, el Papa es argentino.

En la novela, el Papa era un preso del comunismo.

En la realidad, la Argentina está presa del Fondo y de la usura.

Quisimos aportarle un dato más sobre si las sandalias las usó con medias, o quién era el que las usó.

16 enero, 2019