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El peligroso juego de comer la presa antes de cazarla

Por Sebastián Dumont

María Eugenia Vidal tendrá su propia plaza de apoyo el sábado. Así como se organizó una marcha para respaldar al presidente que derivó en polémicas por los efectos colaterales, la gobernadora tendrá la suya en el distrito donde vive hace muchos años: Morón. El municipio lo gobierna el padre de sus hijos quién deberá levantar en octubre el resultado de la PASO sino quiere el regreso al gobierno local de Nuevo Encuentro, el partido creado por Martín Sabatella que forma parte del Frente de Todos. En esa misma jornada, la mandataria provincial cumplirá años y aún así, será una de las dirigentes más jóvenes con alta responsabilidad en la Argentina actual. ¿A quién se le podría ocurrir que, si no gana su reelección, abandonará la política? Mucho más en una actividad que tiene un parecido con los propósitos del matrimonio católico: hasta que la muerte los separe. Ese parece ser el final natural de la carrera de un político. Hay excepciones, claro. Las que confirman la regla.

VIdal está dispuesta a dar batalla ahora y más adelante. Aseguran que está tranquila pero que persiste su enojo por haberla llevado a esta encerrona electoral por los caprichos de Mauricio Macri. Nunca lo dirán así, y por eso apuntan a Marcos Peña y Durán Barba, quien viajó la semana pasada a La Plata para entrevistarse con la mandataria. Como se adelantó aquí, María Eugenia Vidal seguirá en la política tras las elecciones de octubre. Si gana como gobernadora y en carrera a la presidencia. Esto último sucedería de inmediato ya que si da vuelta esta elección se convertiría en un caso único de estudio en materia electoral. ¿Quién le podría negar esa medalla?. La otra opción, la más real, es que deba ceder el mando a Axel Kicillof. El ex ministro de economía, quien ya habría establecido contacto con un funcionario de Vidal muy ducho para sobrevivir a diversos gabinetes provinciales. Y que forma parte de ese grupo de hombres y mujeres que juegan mejor en el detrás de escena que sobre el escenario. El oficio de “acercar las partes” existe en la Argentina donde el poder suele ser manejado por un grupo de personas que se conocen entre sí, se hacen y deben favores todo el tiempo. Más allá de las ideologías, habrá cuestiones para ordenar.

El sábado próximo quedará, con la marcha en cuestión, puesto de manifiesto que las diferencias con la Casa Rosada son verdadera y necesarias al mismo tiempo. La propia Vidal logra captar parte del rédito, si es que lo hay en este momento tan complejo, de haber cedido a Hernán Lacunza al ministerio de Hacienda. El nuevo jefe del palacio de Hacienda cosecha elogios en medio de la tempestad y hasta logró que haya quienes piensen en su continuidad más allá del 10 de diciembre si Alberto Fernández es presidente. Eso si, todo depende del dólar, casi el único precio de la economía que puede tranquilizar o hacer volar todo por el aire.

Es tan extraña la situación generada post PASO que, aún sin mandatarios electos, se aceleran las elucubraciones y operaciones para el armado de gabinetes que vendrán. El peligroso juego de comer la liebre antes de cazarla. Pero sucede y desde España Alberto Fernández aclaró que aún no se ha ganado como si hiciera falta expresarlo. A su lado estaba Felipe Solá, ex gobernador bonaerense pero con sitio asegurado en el gabinete nacional. Ello implicaría que Sergio Massa será el Presidente de la Cámara de Diputados donde no podría convivir con Solá, quien aspiraba a ese lugar. No olvidará Massa, seguramente, cuando Felipe en 2017 le aseguró que rompía con el Frente Renovador y que tenía una nota hecha con Clarín de ese domingo para anunciarlo si no lo ubican en el primer lugar de la nómina de diputados. Massa cedió, Solá encabezó la lista y más tarde desertó. Detalles. Aunque si Cristina Kirchner se amigó con Alberto Fernández y aceptó a Sergio Massa, todo lo demás puede suceder. Quizá hasta que las lógicas pujas del poder lo determinen.

Los intendentes se preparan para dos batallas. Los que ganaron con comodidad las primarias en sus territorios buscarán alargar las diferencias para que no haya dudas de quienes son los dueños de los votos. Muchos de ellos ya obtuvieron más sufragios que la lista provincial y nacional. Pero no es en todos los casos. ¿Servirá eso para pulsear lugares de poder en futuros gobiernos? No está tan claro, mucho más si observamos experiencias diferentes donde los gabinetes se armaron con funcionarios que respondían a otras lógicas. Y la otra pelea será la de los alcaldes oficialistas que apelarán al corte de boleta para intentar sostener sus distritos.

Es interesante ver como se mueven las “placas tectónicas” de las pujas provinciales. “Todos piden”. Las sugerencias anticipadas quizá estén obligando a Axel Kicillof a refugiarse cada vez más en los propios. O, en definitiva, deberá equilibrarse entre las apetencias de La Cámpora, los intendentes y Sergio Massa. Todos con pretensiones. No parece ser casualidad la presencia de Martín Insaurralde esta semana en muchos medios elogiando al candidato a gobernador. Hasta ahora, el intendente de Lomas de Zamora era dador de gobernabilidad en la legislatura provincial a Vidal. No sin roces con sus pares. Los pedidos pueden ser infinitos. ¿Querrá Insaurralde rememorar viejas épocas cuando era hombre de Jorge Rossi en Loteria de la Provincia? Es probable. Pero algo no habrá que perder de vista. La entronización de Kicillof como candidato a gobernador fue decisión pura y exclusiva de Cristina Kirchner. No hay duda que el mapa final de su hipotético gobierno será bajo su supervisión. Ese día, si sucede, la provincia será el puntapié del plan Máximo Kirchner 2023. Como se administren las debilidades de Cristina Kirchner por su hijo – lógicas – y su admiración por Axel Kicillof será parte importante para entender lo que viene. O en definitiva, lo que ya está sucediendo.

4 septiembre, 2019