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Análisis: Las dos pandemias, en el peor momento.

intendentes contra Edesur

Por Sebastián Dumont – Periodista

En la última semana se han combinado, para mal, factores centrales que constituyen la realidad de la provincia de Buenos Aires: la pandemia de la inseguridad y la del Covid 19. Ambas en su peor momento. No sólo la multiplicación de contagios lleva a pensar en un retroceso de fases, sino la realidad de la ocupación de camas en varios hospitales del conurbano donde ya han empezado a utilizarse las salas de guardia para alojar internados que requieren asistencia más estricta. Los intendentes tomaron nota, a punto tal que, incluso, dos de ellos han dado positivo de coronavirus. Mientras tanto, avanza la idea de avanzar sobre la empresa Edesur por las falencias en el servicio eléctrico que, ahonda en mayor descontento social y sobre todo, en brindar condiciones para que los delincuentes hagan de las suyas.

“La inseguridad nunca se fue, lo que estamos observando es un fuerte aumento de delitos de cercanía donde entran a las casas a robar lo que puedan. Eso está ligado de manera directa con el consumo de drogas donde las “cocinas” ya no son regionales sino barriales”, argumenta un importante asesor de la secretaría de seguridad de un distrito de la zona norte. El hombre sabe de lo que habla porque en su larga trayectoria ocupó cargos importantes en materia de investigación e inteligencia. A ello le suman un dato elocuente: más allá de los esfuerzos de Sergio Berni por mostrarse activo en la mayor cantidad de sitios posibles, hay una cuestión de logística clave: los patrulleros no tienen los medios para circular y los efectivos también se enferman de coronavirus. Hace mucho tiempo que los intendentes se hacen cargo de lo más elemental para que funcione una comisaría. Desde destapar un pozo negro a comprar el papel para imprimir las denuncias. Sin olvidarse del combustible para los móviles o los arreglos en los talleres mecánicos de los municipios. No es el problema de un gobierno particular, es el caso de todos.

El diputado del Frente Renovador Jorge D´Onofrio quien preside la comisión de Seguridad y Políticas Penitenciarias suma su mirada a la situación: “Cada tanto vuelve al centro de la escena la inseguridad, pero no es que tenga altibajos. Es simplemente que hay veces que tiene más prensa y otras no tanto. Lo cierto es que la inseguridad crece y nadie atina ni siquiera a identificar los problemas a resolver. Los que intentaron enfrentar el problema son como el perro que se persigue la cola. Podrá haber un perro más rápido, más alto de distintos colores, pero al final del día siempre va a ser un perro persiguiéndose la cola”.

La salud sigue la misma lógica. Con la diferencia que el 70 por ciento de las prestaciones sanitarias están bajo la órbita del presupuesto de las comunas. Aquí una muestra cabal que la cercanía a la hora de la administración llevó a que los hospitales municipales se desarrollen mejor que los provinciales o nacionales. Y todo ello mucho antes de la llegada del Covid 19. Aún con el crecimiento de los casos, todavía hay respiradores disponibles. La preocupación más allá del coronavirus. Se avecina una avalancha de pacientes con otras patologías que dejaron de atenderse. Quizá se desborden las terapias intensivas con, por ejemplo, enfermedades coronarias.

Al malhumor social, la falta de luz

Las ideologías y las doctrinas deben informar el rumbo de una gestión. Sirven para abordar una misma problemática con ópticas distintas. Lo que no está claro es si resuelve los inconvenientes. Los intendentes de la zona sur se unieron para reclamarle a Edesur por el deficiente servicio que presta. Eso es real pero no nuevo. Existe desde siempre cuando las empresas, aprovechando su posición dominante, se rehusaron a realizar las inversiones correspondientes. Las excusas son múltiples. Resolver el problema no es cuestión de cosa pública o privada, sino de cambiar la lógica que reina desde cuando se crearon estas concesiones.

Tanto Edenor como Edesur prestan servicios en el área metropolitana de Buenos Aires. Su mayor nivel de facturación proviene de los abonados en la ciudad de Buenos Aires y no del conurbano, donde además deben agregarle allí las pérdidas eléctricas. Los que se llaman en la jerga “colgados”. Las empresas tienen rentabilidad por densidad demográfica. Por lógica, es obvio que pondrán mayor atención donde exista mayor beneficio.

Pero además, los intendentes como el gobierno provincial no tienen injerencia en el organismo de contralor que es el ENRE. La idea de crear un símil para el AMBA naufragó ante la sola posibilidad que sea Horacio Rodriguez Larreta quien tenga más peso en la conformación. La provincia de Buenos Aires tiene el suyo que se llama OCEBA donde regula la tarea de las empresas que prestan servicio en toda la geografía menos el Gran Buenos Aires. Paradójicamente, el mismo grupo empresario controla todas las firmas de quienes suministran la energía eléctrica, ellas son Edea, Edelap y Eden.

La embestida de los jefes comunales arrancó en Quilmes con Mayra Mendoza y escaló hasta la Defensoría del Pueblo que dirige Guido Lorenzino quien presentó el pedido de finalizar la concesión a Edesur. ¿Cuál sería la alternativa? El aumento del gasto público para absorber el manejo de la empresa no garantiza mejor servicio sino no se hace un cambio radical de un manejo que atraviesa a todos los gobiernos.

Las encuestas han comenzado a evidenciar un retroceso en la imagen del Presidente Alberto Fernández que abre un abanico de especulaciones sobre cómo seguirá el oficialismo con miras al 2021. Un detalle: las dos últimas elecciones intermedias el condimento seguridad ha sido clave para la resolución de las mismas con la siempre presente economía. El camino que se avizora no traería buenas noticias para el oficialismo en ambos sentidos.

22 julio, 2020