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Análisis: La pandemia, oportunidad para interpelar por la verdadera autonomía municipal

Por Sebastián Dumont – Periodista

Mientras en la provincia de Buenos Aires no descartan dar marcha atrás en medidas de flexibilización ante el crecimiento de contagios, la pandemia vuelve a poner en escena deficiencias estructurales y legales que arrastra el territorio bonaerense desde hace muchos años. Y la principal discusión que vuelve a la palestra es la verdadera autonomía de los municipios. ¿Cuál es su alcance? Los intendentes en la primera línea de acción suman responsabilidades que no son acompañadas en todos los casos ni por los recursos  como tampoco por el alcance jurídico para poder dar respuesta a ello.

La tensión creciente de las últimas semanas sobre la flexibilización de las actividades y sus tiempos de implementación obligan a retomar las desigualdades entre las distintas categorías del Estado y su necesidad de responder con mayor velocidad. La escasa agilidad estatal demostrada en muchos años tiende a profundizarse cuando la gravedad de los problemas arrecian. Ahora estamos viendo uno de ellos.

De poco alcanzan las fotos o los discursos sobre la unidad de trabajo para desentrañar una realidad que merece ser debatida, por las experiencias pasadas y sobre todo por las recientes. Una recorrida a lo largo de los últimos 10 años permiten poner en valor cómo se ha ido dando, en la práctica, acciones autónomas desde las comunas.

Los municipios hace mucho tiempo dejaron de ser sólo los encargados del alumbrado, barrido y limpieza. Paradójicamente, esto se daba a medida que el Estado Nacional y el Provincial iban ganando en volumen y engrosando sus plantillas con contratos múltiples. Como expresó el senador Martín Lousteau en su libro “Debajo del Agua” en “las últimas décadas la capacidad de nuestro Estado para brindaron bienes y servicios decayó severamente”. Es allí donde aparece con más fuerza el rol de las comunas. Los ejemplos podrían replicarse en todo el país, pero vale la pena centrarse en el conurbano. Es allí desde donde surgió, allá por el 2010 el último intento político con origen en los territorios  apelando a un pedido de mayor autonomía, que luego dio origen, tres años más tarde, al Frente Renovador. Pero de eso nos ocuparemos más adelante.

A pesar que la Constitución de 1994 consagra la autonomía municipal ello no está plasmado en la carta magna bonaerense que se modificó ese año tiempo después. Hay múltiples fallos de la Corte Suprema de Justicia que avalan la mayor independencia de las comunas pero aún la problemática está a medio camino.

Un claro ejemplo de cómo los intendentes tomaron las banderas de mayor soltura desde la gestión es con una de las “pandemias” de estos tiempos que es la inseguridad. Desde ese punto, los jefes comunales buscaron ponerse al frente de una materia que es pura competencia del gobierno provincial. La urgencia por frenar el avance de los cadáveres llevó a tomar acciones directas en el filo de lo jurídico. Es tan fino el límite que si un alcalde usa plata del presupuesto municipal para tapar un bache de una ruta provincial o nacional que cruza por su distrito, corre el riesgo de ser sancionado por el Tribunal de Cuentas por gastos indebidos. Desde ese pequeño ejemplo, a los más actuales.

La problemática de la inseguridad fue el puntapié inicial para encabezar un proyecto de poder con la creación del Grupo de los 8, que eran intendentes alienados con Sergio Massa para dar, desde allí, una discusión más profunda sobre la cercanía del accionar político a los problemas reales de la gente. Así nació con la finalidad de convertirse en un proyecto de poder. Lo integraban, además del hoy titular de la Cámara de Diputados, Joaquín De La Torre (San Miguel), Jesús Cariglino (Malvinas Argentinas), Sandro Guzmán (Escobar), Luis Acuña (Hurlingham), Gilberto Alegre (General Villegas), José Eseverri (Olavarría) y Pablo Bruera (La Plata).

En dicho contexto, podría inferirse que los municipios no nacen como un desglose de competencia provinciales para fines administrativos, mediante creación y delegación de las provincias, sino como poder político autónomo por inmediata operatividad de la constitución federal. Visto así, la independencia política es una de las carencias que no pueden lograr los intendentes ya que aún discuten de manera permanente para que le lleguen los fondos del gobierno provincial, muchas veces repartidos con discrecionalidad. Más recursos no es sinónimos de mejores servicios. La decadencia Argentina lo demuestra con demasiada crueldad.

El Coronavirus llegó para agitar las estructuras. No está claro hasta donde llegará ese movimiento y cuan profundo será. Pero podría convertirse en una nueva oportunidad para discutir los alcances de la independencia local. Si se repasan aspectos observados en estos tiempos se podrían mencionar varios donde, una vez más, la intervención local suple la ausencia provincial o nacional. La pandemia puso en evidencia la importancia del rol del Municipio, al demostrarse que resulta ser el nivel del estado que puede por su contacto y cercanía con la gente dar respuestas rápidas a problemas urgentes, que tanto la provincia o la Nación no pueden dar. Los problemas actuales implican diferentes reacciones y en cada región requirió de respuestas focalizadas y no homogéneas en toda la provincia.

La actual situación social y económica obligó a gobierno provincial a re-direccionar esfuerzos de funciones propias y confiar a aquellos que por su cercanía y conocimiento pueden abordar el tema con mayor conexión y control con la problemática. Es claro que los municipios asumieron la lucha contra la pandemia volcando recursos extraordinarios, sobre todo en el área de salud y en la asistencia alimentaria, para atender a los vecinos con mayores necesidades. A ello se le puede adicionar el control de precios, el control de la cuarentena, la creación de sistemas sanitarios de emergencias, la colaboración con el Gobierno nacional y provincial en la implementación de la tarjeta alimentaria o como actuó en el ordenamiento para el cobro de jubilaciones, pensiones o IFE de su comunidad.

Toda crisis es una oportunidad. Volver a discutir los alcances jurídicos de las autonomías municipales resulta clave para los tiempos que vienen, ya que los ejemplos empíricos muestras que la realidad va mucho más rápido que las respuestas de la política. Es cierto también que en el juego de poder, ceder facultades es leído como sinónimo de debilidad. No vaya a ser cuestión que se recree un movimiento con anclaje en lo local que ponga en crisis las estructuras superiores. Tampoco es menos real si existe en la dirigencia actual la voluntad concreta de cuestionar lo ya consolidado o sólo pensar en la próxima elección. Diferencias que describen a los estadistas de los simples políticos.

11 junio, 2020