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Análisis: ¿Cambiará el mundo?

alberto con intendentes

Por Andrés Olivera

A raíz de lo que está pasando, a escala planetaria, por el avance de la pandemia del coronavirus, no son pocos los que creen que, de aquí en adelante, se establecerá un nuevo orden mundial. Una vez controlada la crisis sanitaria, que inexorablemente tendrá –y tiene- consecuencias políticas, económicas y sociales, hay quienes piensan que el capitalismo no tendrá las mismas formas que se le conocen hasta hoy.

El propio Alberto Fernández, en una reunión con intendentes del primer y segundo cordón del conurbano, dijo que “después de esta crisis la economía nunca más volverá a ser la que era”. La pregunta entonces es ¿Cómo será? ¿Un capitalismo con más conciencia social, dispuesto a resignar ganancias y a distribuir equitativamente las utilidades? ¿Será un sistema capaz de sostener las medidas de contingencia más allá de un contexto de crisis internacional que afecta a todos? ¿Entenderá que es mejor “algo” que “nada”?

El Gobierno se entusiasma por las declaraciones de la titular del FMI, Kristalina Georgieva, quien en los últimos días indicó que la Argentina debería recibir un alivio cercano al 40% de la quita de la deuda para poder afrontarla, entendiendo que el país tiene que pagar menos que otros emergentes por su déficit fiscal y su dificultad para obtener dólares; además, advirtió por el impacto del coronavirus en nuestra economía. ¿Esto habilita a pensar en un nuevo mundo? ¿En una nueva economía? ¿Un nuevo capitalismo, más comprensivo e igualitario?
Esta y otras preguntas, de otro orden pero con el mismo sentido, tendrán respuesta si logran sostenerse en el tiempo, incluso después de superar la actual crisis mundial.

Lo mismo pasa con la política –y con los políticos-, que en esta coyuntura se unen sin grieta para trabajar en conjunto en pos de un mismo y único objetivo. Muchos destacan la responsabilidad del oficialismo y de la oposición en esta tregua, y hasta se entusiasman en creer que continuará más allá del coronavirus. Es decir, al igual que con la economía, que cambiará el sistema para siempre. ¿Es factible imaginar un nuevo pacto de la Moncloa reversionado según cada necesidad pero con el espíritu que dio origen a ese acuerdo? En Argentina y en el mundo, ¿puede esperarse algo así, o estamos repitiendo lugares comunes a causa del impacto que nos genera la pandemia?
Hay políticos que cambian las cosas, y también hay cosas que cambian a los políticos. ¿Será que ´las cosas´ de hoy los obliguen a cambiar el mañana?

En el orden social, y ante la crisis, se ha visto –como siempre- que nuestra sociedad en particular, y el mundo en general, ha desarrollado una solidaridad que trasciende las diferencias. Incluso se ha visto el alineamiento de la gente a la conducción del presidente de manera casi irrestricta, hasta quienes no lo votaron. Pero ese apoyo multisectorial, ¿no responde más bien al temor que genera la pandemia de modo transversal? Cuando la sensación es que le puede tocar a cualquiera, sin distinguir pensamiento ni clase social, siempre se impone el sentido colectivo desde la óptica que señaló el prestigioso escritor Jorge Luis Borges; “No nos une el amor, sino el espanto”. La pregunta que surge es la misma que en el plano político y económico. ¿Cambiará nuestra lógica después de esta crisis o nos olvidaremos rápidamente y seguiremos con nuestras vidas de la misma manera que antes?

Por último, en el plano sanitario las cosas parecen estar más claras. La pandemia evidenció lo obvio; si un virus de esta magnitud se propaga en todo el mundo al mismo tiempo, no hay sistema que pueda hacerle frente, ni siquiera en los países más desarrollados. La principal incógnita pasa por saber si el día después del coronavirus la cuestión sanitaria y de la salud pública en general seguirá siendo una prioridad para todos los gobiernos del mundo. En este orden sí podemos afirmar que hay un cambio positivo que parece establecerse de modo definitivo; la sociedad toda ha implementado, primero por fuerza mayor y después ya como parte de un proceso de concientización, una serie de medidas que tienen que ver con la higiene personal y del hogar que gracias a la cuarentena se convirtieron en hábitos que difícilmente cambien. Esto servirá para prevenir cualquier contagio, incluso de otros virus.

En definitiva, no conviene exagerar las posturas ni arriesgar los pronósticos en relación a un cambio de paradigma mundial en plena situación de crisis, porque todavía no conocemos cuál va a ser su alcance ni su resultado final. Es evidente que estamos ante un virus que puso en jaque al mundo entero. Pero no sabemos si cambiará el mundo.

24 marzo, 2020