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Opinión: «Sale=Liquidación»

Por Miguel Angel De Renzis – Periodista

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El rico idioma español ha sido sorprendido últimamente por los anglicismos y hasta por los barbarismos.

Así es notable como se ve en las vidrieras de Buenos Aires “sale” en lugar de “liquidación”. Supuestamente, la mayoría sabe de qué se trata.

O el uso del “ok”, que es un barbarismo que significa “cero muertos”, incorporándolo al idioma de Cervantes.

Sin embargo, hablando el mismo idioma, hay cosas que merecen traducción. Y están vinculadas al mundo económico.

Intentemos pues recorrer juntos la interpretación de lo que termina de ocurrir con los 16.500 millones de dólares de endeudamiento de la República, disfrazados por las declaraciones del Ministro de Hacienda y acompañados por la prensa canalla, como el “regreso al mundo y al mercado”, contando eufórico Prat Gay que nos habían ofrecido 68.000 millones por la confianza existente en el gobierno de Cambiemos.

La pelea por comprar títulos argentinos merece traducción.

Lo que llamamos “financiamiento” es el más grande endeudamiento de la historia planetaria similar a la crisis del tequila de Méjico, y el supuesto regreso al mercado de capitales, es la pelea de los usureros porque nadie paga en el mundo los intereses en dólares que paga la Argentina.

El dinero, que no viene, sino que se queda para cancelar el endeudamiento en caída libre desde el golpe de 1976, sin investigación alguna, se muestra como la salida del default o de la cesación de pagos, cuando en realidad se trata de una gigantesca refinanciación con una tasa promedio del 7.14% en dólares, de intereses.

El primer vencimiento será a tres años, por 2750 millones, con una tasa de 6.25%. El segundo, a cinco años, con un interés de 6.87% sobre 4500 millones.

El tercer vencimiento, a 10 años, tendrá un interés del 7.50% por 6500 millones. Mientras que habrá un vencimiento a 30 años de 2.750 millones con un interés del 7.62%

Es mejor no hacer cuentas de lo que nos sale esto.

Pero lo más grave es que este endeudamiento no pone en marcha la industria, no da pleno empleo, no genera esperanza, sino que se gana tres años de tiempo y se patea hacia adelante como hicieron Alfonsín, Menem, De la Rua y los Kirchner.

El gobierno anterior, en su falso relato, instaló el desendeudamiento y entregó, según datos oficiales del Banco Central, el país con 100.000 millones más de deuda, sin contar el reclamo que ahora se cancela.

En 1946 el general Perón repatrió la totalidad de la deuda externa argentina. En 1955 de la mano de Raúl Prebisch nos hicimos socios del Fondo Monetario Internacional. Y pasamos de país acreedor, donde todos nos debían a nosotros, a país deudor.

La dictadura de Lanusse entregó en 1973 una deuda externa de 11.000 millones, lo que los gobiernos de Cámpora, Perón e Isabel bajaron a 8000 millones.

Desde entonces a la fecha, todos la aumentaron.

Hoy estamos cerca de los 400.000 millones de dólares.

Sin embargo, se toma la pelea de los usureros como el gran interés de los financistas, la salida del default por no decir “endeudamiento por 16.000 millones más”.

El “nos ahorramos el 40%” según Prat Gay, en lugar de decir “no investigamos nada y pagamos lo que reclaman”.

El tener imaginaria “confianza en el gobierno”, en lugar de decir “la riqueza de la Argentina puede respaldar el reclamo de los buitres”.

Pero también necesita traducción la historia política con el parlamento argentino, el mismo que aplaudió de pie a Rodríguez Saa cuando declaró la cesación de pagos. Y una semana después cambió de idea.

El mismo parlamento que aprobó el blindaje y el megacanje, o la deuda soberana. Y después cambió de idea.

Lo único que no precisa traducción es que la Argentina está en “sale” o “liquidación”.

20 abril, 2016