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Vidal pide por los fondos de la provincia y pone contra las cuerdas a los intendentes K que niegan su apoyo

Un grupo de intendentes de distintos colores políticos acompañaron a la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal al senado para pedirle a los legisladores nacionales que descongelen el fondo del conurbano bonaerense que quedó en la suma hoy módica de 650 millones anuales. La misma viene de los tiempos de Eduardo Duhalde cuando se creó el mismo y se estableció mediante un mecanismo sobre lo recaudado en el impuesto a las ganancias. Pero más allá de este dato puntual, aquí lo significativo es el hecho que la mandataria provincial tome la determinación de ir a pedir lo que “corresponde” a los bonaerense. Con esta movida, pone a los intendentes en un brete muy difícil de poder sortear. Quien podría oponerse a que la provincia donde están sus municipios, tengan más recursos.

Además, Vidal pone en evidencia aún más que el anterior gobernador bonaerense Daniel Scioli, quien pretende desde la vicepresidencia del PJ regresar a la discusión política en grande, no tuvo o no quiso poner la discusión en agenda. No hay dudas que prefirió quedarse en los destratos que le propinaba el kirchnerismo primero y el cristinismo después con fuerte virulencia política. Su deseo de ser el sucesor pudo más que la necesidad imperiosa de tener más recursos.

De todas maneras, muchos intendentes terminaron siendo cómplices por acción u omisión. Y también porque negociaban plata para sus municipios con el gobierno nacional de manera directa a cambio de sumisión y apoyo al modelo nacional y popular. A la larga lo terminarán pagando, aunque algunos ya no estén en sus cargos.

Pero la foto que consiguió Vidal el martes no es para despreciar ni mucho menos. Allí fue acompañada por intendentes tales como Joaquín De La Torre quien se muestra cada vez más amistoso con el gobierno provincial. Y también el caso de Mario Ishii, quien busca en su nueva etapa de intendente dejar un sello indeleble en la historia del distrito donde se cataloga como “el intendente de las obras”. Para eso, también necesita recursos.

Otro que acudió a la sita fue Gustavo Menéndez, de Merlo, quien tiene de hace mucho relación directa con Vidal, pero además porque sostiene justo el reclamo. La lista de jefes comunales a favor es muy larga. Como también la intransigencia de quienes decidieron mostrarse en otra cumbre para quejarse que no pueden pagar la luz, como si antes con Cristina Kirchner no tuvieran que ir a aplaudir anuncios de todo tiente y color a la Casa Rosada, donde los llevaban ciegos sin saber qué iba a decir la ex presidente.

Con esta movida, Vidal busca sumar apoyo de los jefes comunales, que están muy complicados para decir que no, y quizá lograr un hecho histórico para la provincia. De no suceder, nadie podrá achacarle que no fue al frente. En términos políticos tiene casi el mismo valor que ganar la batalla.

1 junio, 2016