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Opinión: Leonardo Nardini el jefe de campaña de Jesús Cariglino

Por Rodolfo Nolisote – Licenciado en Ciencias Políticas. 

nardini en Comodoro PY

Si hay alguien que está empecinado en la vigencia política de Jesús Cariglino, es el intendente de Malvinas Argentinas Leonardo Nardini. Sigue al pie de la letra una premisa básica que nunca falla, reconoce a quien es su oposición y lo trae de manera permanente a la palestra. Claro que en cada uno de esas movidas está la necesidad de generar desprestigio con argumentos que, en el último de los casos, son de poca relevancia. Esconde allí una incapacidad manifiesta: la mejor manera que tendría Nardini de hacer olvidar a Cariglino es haciendo un mejor gobierno que él. A seis meses de haber asumido aún parece lejos de alcanzar esa meta.

Vayamos al último episodio que tomó estado público en las últimas horas. Luego de seis meses de haber asumido como intendente de Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini le mostró a un grupo de periodistas el supuesto oculto quinto piso de la municipalidad al que quizo presentar como un búnker extraño. Llamativa sorpresa la del jefe comunal que reconoce haberse enterado de la existencia del mismo la noche en que asumió su cargo en diciembre pasado. Pues bien, si era algo tan grave, ¿Por qué tardo tanto tiempo en contarlo?

De todo lo que se ha dicho y escrito, denuncias incluidas, esta operación de Nardini es de las más floja de papeles. Cuasi como un agente inmobiliario llevó a recorrer un sitio que no tenía nada de extraño, más allá de acceder al mismo con una cerradura electrónica. Su afán de darle un contenido cinematográfico a la escena, lo lleva a pisar terreno resbaladizo. ¿Y si la cerradura la puso él?. En seis meses tuvo demasiado tiempo para hacer y deshacer.

Pero no tiene demasiado sentido ahondar en un hecho que a los vecinos del distrito les cambia en muy poco su vida. Por no decir en nada. Se trata de una batalla política que Nardini se empecina en sostener en el tiempo. No puede hacer política sin la presencia de Cariglino. Ha comenzado a afirmar, a través de sus acciones, que deberá volver a enfrentarlo en próximos turnos electorales. Ya no cuenta con la ventaja de otros tiempos donde desde el llano es más fácil marcar los errores. Ahora debe justificar que la gente que lo votó no se equivocó y que será mejor de lo que estaba. Tarea para nada sencilla.

En ese camino, donde en medio año no se puede encontrar algún hecho significativo de gestión, todo lo contrario, la mejor teoría es aplicar cristinismo puro. Es decir, crear un relato, sustentado en jugosas pautas, para desviar la atención. O al menos intentar distraer un rato.

¿Puede ser más importante una oficina en el quinto piso del municipio, que explicar por qué está parada hace seis meses la obra del hospital de diágnostico precoz?. Hay prioridades y prioridades. Nardini hace sciolismo en su máxima expresión. Esto es, no resolver nada de fondo y abarrotar los medios con temas de menor importancia para la gente.

Los familiares del chico asesinado días atrás en Villa de Mayo seguramente estarán muy enojados con el “descubrimiento de la oficina oculta”. Y así, la lista podría ser muy larga.

La escuela K el intendente de Malvinas Argentinas la lleva en la sangre. La juventud no garantiza nueva política. Todo lo contrario. En el relato que se armó para Malvinas, mientras Nardini se queja que el gobierno provincial sumó a Cariglino como parte de la vieja política, él mismo todos los días incorpora a un dirigente o militante que estuvieron 20 años con el ex intendente. El relato hace agua. Y tan solo pasaron seis meses.

8 junio, 2016