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Opinión: «La resurrección postergada»

En la reciente reunión de Washington entre los presidentes chino y yanqui se fijaron los nuevos límites de la administración global capitalista. Ya no están, como en Yalta y en Potsdam los rusos e ingleses sentados en la mesa de decisiones.

Ahora China y sus 1500 millones de habitantes son el principal socio capitalista del nuevo tiempo.

Nuestro enemigo histórico, Inglaterra, sigue siendo el socio económico más importante de los chinos. No por volumen, sino por sociedades que mantienen los descendientes de la reina desde la guerra del opio.

En estas Pascuas de Resurrección que conmemoramos los cristianos el mundo parece estar más cerca del Apocalipsis que del Génesis.

Carl Philipp Gottlieb von Clausewitz, un militar prusiano que marcó a los historiadores de la ciencia militar moderna, hizo un trabajo de ocho volúmenes sobre la guerra. La mayoría de las escuelas militares del siglo XIX y del XX lo estudiaron. Este alemán acuñó la frase que la guerra era la continuidad política por otros medios. Había nacido el 1º de junio de 1780 y muerto el 16 de noviembre de 1831.

Clausewitz es estudiado incluso hoy en los cursos de administración de empresas.

Y es real. Cuando la política fracasa porque la economía no da respuestas, se recurre a la llamada economía de guerra, la que pone y activa la más fenomenal máquina de la producción.

Pero aunque usted no lo crea, también en esto somos la excepción. Argentina es uno de los pocos casos en la historia bélica que en pleno conflicto de Malvinas bajamos la producción nacional.

La etapa de Macri de hoy tiene antecedentes en Menem y en Martínez de Hoz. El creer que la importación puede resolver el desarrollo nacional es desconocer nuestra propia historia.

Durante la primera guerra mundial el país se vio obligado a desarrollar su industria textil porque todo lo que consumíamos era importado y cuando los países productores entraron en conflicto en aquella Argentina los hombres usaron trajes de papel.

Hasta la llegada de Perón incluso el Banco Central era inglés.

La nacionalización de los ferrocarriles, los teléfonos, el desarrollo de la industria siderúrgica, el haber sido la cuarta flota mercante del mundo, el tener Aerolíneas Argentinas entre las cinco primeras compañías de aeronavegación, la nacionalización del gas, del agua, de la energía eléctrica, de la banca, y 120.000 obras públicas en diez años, nos instalaban en el mundo de la segunda postguerra en el camino de la Argentina potencia.

El golpe asesino del 55 financiado por los ingleses, que nos hizo socios del Fondo Monetario Internacional y que nos transformó de país acreedor a país deudor, fue rematado con el golpe pro norteamericano y pro ruso del 76.

A la desmalvinización le siguió el remate del país.

Simplemente para recordar: Se usaron como asesores a consultoras de Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá, Francia y también de nuestro país para privatizar la explotación de los ferrocarriles argentinos, los servicios eléctricos del Gran Buenos Aires, Gas del Estado, Encotel, Servicios Eléctricos de la Provincia de Buenos Aires, Obras Sanitarias de la Nación, Aerolíneas Argentinas, Entel, canales de televisión y radio, Polisur, Petropol, Induclor, aéreas de Petrol central, aéreas de Petrol secundarias, Hotel Llao Llao, Tandanor, Segba, innumerables inmuebles, Hipódromo de Palermo, YPF con todas sus áreas petroleras, Fabrica Militar de Acido Sulfúrico, Fabrica Militar General San Martin, simplemente para ilustrar la venta de las joyas de la abuela que significaron 50.000 millones de dólares que el gobierno de la Alianza se los fumó, agregando el megacanje y el blindaje, y llevando al país a 200.000 millones de dólares de deuda externa.

Pese a la ola de privatizaciones, en las elecciones del medio tiempo, de los 130 diputados que se debían cambiar, el justicialismo logró 60, el radicalismo 43 los socialistas 3, los demócrata progresistas 2 y la democracia cristiana, uno.

Mientras que la Ucedé de Alsogaray tenía 4 y otros 17 eran de bloque provinciales.

Por lo cual, si nos guiamos por la forma de votar de la sociedad, también podría ocurrir que en las del medio tiempo Cambiemos lograra algo parecido a cuando se descuartizó el país.

Quienes trabajamos intensamente para que Menem fuera presidente queríamos cambiar el desastre alfonsinista de la hiperinflación, de los escándalos de los pollos de Mazzorin, del negocio de las cajas PAN, de la desmalvinización y de tantas cosas que funcionaban al revés.

Seis meses después, nos íbamos del gobierno por el que habíamos trabajado, cuando el presidente, que suelto de cuerpo había recitado a Perón, terminaba escuchando a Alsogaray.

Hoy en Cambiemos varios radicales viven la contradicción de ver como la derecha liberal se lleva puesto al partido que está adherido a la Internacional Socialista.

Rosas en el Chaco termina de romper con Cambiemos y presenta lista radical propia, un diputado de La Cámpora es escrachado en Rio Gallegos y el presidente de la Republica, en Tandil.

No es cierto que la casa esté en orden.

En estas Pascuas de Resurrección del Señor, tampoco el mundo está en orden.

Como hace 1984 años, volveremos a llevar a la cruz a Jesús, el Nazareno.

Porque la codicia puede más que la virtud, porque en realidad la guerra es la continuidad de la política por otros medios y porque igual que Judas, por 30 monedas somos capaces de volverlo a entregar.

El mundo tiene a la Resurrección postergada. La Argentina también.

En uno de los países más ricos de la Tierra, el 33% de su población está en la línea de pobreza.

No preguntemos más qué han hecho ellos. Empecemos a preguntar qué hacemos nosotros para cambiar.

El país está en manos de la ceocracia, y a los gerentes le importa el resultado económico, no cómo vive la gente. Pero los que llegaron de otros lugares a ocupar los mismos sillones, tampoco hicieron nada por el prójimo salvo la honrosa excepción de Perón presidente. Pero que tuvo que ver, igual que Pedro, que a los 33 nos quedábamos sin Evita.

¡Feliz Pascua!… si somos capaces de hacer feliz a Dios y no seguimos matando a su hijo, llevándolo a la cruz rodeado de ladrones.

MIGUEL ANGEL DE RENZIS

16 abril, 2017