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Opinión: “La Cuarta Rama” por Miguel A. De Renzis

Por Miguel De Renzis- Periodista

En mayo de 1971 la dictadura de Lanusse saca la Ley 19302 que condicionaba el uso de apellidos, la palabra “nacional” o “argentina” en los partidos políticos. El objetivo era uno solo, proscribir al Partido Peronista que usaba el apellido de su creador para identificarse.

Desde el exilio el General ordena fundar una herramienta electoral y en 1972 nace el PARTIDO JUSTICIALISTA.

El propio Perón nunca estuvo afiliado al PJ y hasta mayo de 1973 había estado proscripto por la justicia argentina.

Es que Perón creo un Movimiento Revolucionario y no un partido político. Por lo tanto, para el justicialismo el partido es la herramienta electoral, pero lo esencial es el Movimiento Peronista.

En nuestros orígenes el Partido Laborista, la Unión Cívica Radical Junta Renovadora y el Partido de los Independientes fueron vehículos para el triunfo electoral de 1946.

Tiempo después Perón disuelve los tres partidos y funda el Partido Unico de la Revolución. Tiene poca duración y se comienzan a barajar nombres para esta nueva fuerza política. Y el 21 de noviembre de 1943 ya se habían dado los primeros pasos para lo que luego sería el Partido Peronista.

Duró hasta 1955. Fue proscripto por el 4161 de Rojas y Aramburu, decreto que además pretendía prohibir al pueblo pensar en peronista. Se prohibieron los símbolos partidarios, las marchas, la liturgia, la literatura y hasta la palabra Perón.

Cuando la dictadura de la Revolución Argentina estaba agotada Lanusse imaginaba que él podía ser el candidato del Gran Acuerdo Nacional, que al final terminó llevando de candidato al brigadier Ezequiel Martínez. La proscripción de Perón le permitió a Cámpora ser presidente por 49 días. Y luego de un interinato de Lastiri, presidente de la Cámara de Diputados, hubo elecciones y por primera vez los fundadores de la JP pudimos votar por Perón.

Tanto el Movimiento como el Partido estaban organizados en tres ramas: la política, la sindical y la femenina, a la que el General modificó agregándole la cuarta rama, la Juventud.

De los 3.620.375 afiliados que tiene el PJ en todo el país, el 50% al igual que el padrón nacional, está integrado por jóvenes menores de 40 años.

A diferencia nuestra estos jóvenes están huérfanos de doctrina, porque el egoísmo y la mezquindad destruyeron la Escuela de Cuadros, la formación doctrinaria y la creación de dirigentes que en vida de Perón siempre existió.

Se llegó a la calamidad de tercerizar la Escuela de Cuadros y de Dirigentes oficialmente, es decir, se privatizó la enseñanza de peronismo, usando como excusa la Ley 26.215 promulgada el 15 de enero de 2007, que establece el financiamiento de los partidos políticos y donde aclara que el 20% de los recursos de los partidos debe ser utilizado para adoctrinamiento y escuela de dirigentes.

Se deduce que la escuela la deben hacer los propios partidos y no terceras personas.

La decisión de la jueza Servini de Cubría de intervenir el PJ nacional pone de relieve una enorme cantidad de irregularidades que desde 1972 a la fecha venimos cometiendo los afiliados.

La principal, la falta de elecciones internas para autoridades partidarias, que en varias ocasiones hubiera significado la perdida de la personería política si no hubiese sido que la propia jueza salvó al Partido, quizás como gratitud que María Estela de Perón la hizo jueza y Carlos Saúl Menem jueza federal.

Pudiendo hacer las cosas bien, se hicieron mal.

La sede de Matheu 130 se transformó en un esqueleto vacío de contenido y sirvió para las trenzas y no para la democracia partidaria.

José Luis Barrionuevo tiene la gran oportunidad de su vida política, permitir que los peronistas puedan elegir.

El interventor judicial ya está amortizado en su vida política y gremial. Fue diputado nacional, senador nacional, construyó la victoria de un presidente, fue responsable de distintos momentos del sindicalismo y hasta se enfrentó con el mismísimo Lorenzo Miguel en el apogeo de éste.

Nació en Catamarca el 15 de marzo de 1942. Se radicó en el partido de San Martín, y allí conoció a la chaqueña de Presidente Roque Saenz Peña Graciela Camaño. Uno como delegado de Gastronómicos, la otra en el ministerio de Trabajo, pero políticamente ella, abogada desde el 2011, conduce el Partido Tercera Posición, integrante del Frente Renovador.

Barrionuevo, hincha de Independiente, fue presidente de Chacarita Juniors cuando lo fueron a buscar para salvar al club.

Desde 1993 hasta el 2005 fue responsable de los funebreros.

En plena derrota del Justicialismo a manos de Alfonsin, y cuando el partido por entonces en la Avenida Belgrano era un velatorio, pronunció la frase “Hay que ir a buscar al Turco”. Menem y Saadi habían sido los más votados del peronismo. Aquella vez, igual que la última, se habían perdido la Nación y la Provincia de Buenos Aires. Y de la nada se construyó la victoria de Carlos Menem y Eduardo Duhalde.

A esta altura de su vida, a Barrionuevo se le da la oportunidad de quedar en el bronce en la construcción de la unidad para el triunfo.

De él depende y de los que estén dispuestos a ayudar, de que el PJ vuelva a tener vida.

Pero sin la cuarta rama, sin los jóvenes, no hay ni presente ni futuro, y el esfuerzo tiene que estar en prepararlos para que sean los candidatos con curriculum y sin prontuarios.

En Conducción Política, Perón habla de sectarismo político y el Líder dice textualmente:

“Esto es lo que podríamos llamar una de las deformaciones de la conducción política: el sectarismo. Con sectarismos no hay conducción. El sectarismo es el primer enemigo de la conducción, porque la conducción es de sentido universalista, es amplia, y donde hay sectarismo se muere porque la conducción no tiene suficiente oxígeno para poder vivir. No pueden conducir los elementos sectarios ¿por qué? Porque cuando llega el momento en que la conducción debe echar mano a un recurso extraordinario, el sectarismo dice: “No. Esa es una herejía para el sectario.” Entonces, los métodos y los recursos de lucha se reducen a un sector tan pequeño que presentan una enorme debilidad frente a otros más hábiles que utilizan todos los recursos y la situación les ofrece para la conducción. Por eso el sectarismo es la tumba de la conducción en el campo político.”

Es indudable que aquí se refleja aquella frase de Perón “ni sectarios ni excluyentes”

Necesitamos una cuarta rama sólida, formada, y dispuesta a dar batalla contra el sistema que hoy oprime a gran parte del pueblo argentino.

22 abril, 2018