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Opinión: La Corrupción y la prensa canalla.

Por Miguel Angel De Renzis

Es por todos conocido la lentitud judicial cuando se debe juzgar actos de corrupción durante el desarrollo de un gobierno.

Los jueces negocias, ganan tiempo, frenan expedientes, cajonean causas y luego, cuando el poder cambia de mano, vuelven a tomar fuerzas y dan la sensación que lo que antes no hicieron en tiempo real, lo harán en tiempo futuro.

Por lo tanto, la “justicia periodística” es más rápida, “más eficaz” y hasta condenatoria sin pruebas.

Si la justicia funcionara bien, la prensa informaría después.

Como funciona mal, el periodismo de investigación influye de manera decisiva sobre nuestro pueblo.

Es por eso que la historia del periodismo se nutre de insólitos negociados que nunca ningún escritor se le ocurrió hilvanar, a sabiendas que su libro estaría condenado al fracaso por falta de difusión.

El desaparecido diario Critica, de Botana, logró que la Empresa Sudamericana de Fósforos le pagara su edificio de avenida de Mayo a cambio de negocios y silencios, porque un día se le ocurrió contar los fósforos que venían en cada caja, y eran menos de los que se promocionaban. Era una estafa que hubiera prendido fuego a la empresa.

El socialista Julio Noble cubrió los negociados de las tierras del Palomar y después, con el incipiente Clarín, cerró filas con parte del PC que encabezaba Rogelio Frigerio, el abuelo del actual ministro de Macri. Frigerio, con un grupo que se había abierto del Partido Comunista, se integró al diario. Entre ellos, estaba el joven contador también del PC, Magnetto.

Era el pacto de Noble con Frondizi a través de Frigerio, para que Clarín tapara los negocios del petróleo y otras varias cosas más.

La Nación de los Mitre, con alta presencia de la masonería en la redacción, fue uno de los principales encubridores de Martínez de Hoz en épocas en que Escribano era el secretario general de redacción y el venerable gran maestro de la masonería argentina.

El desaparecido diario Crítica, el de Lanata, estuvo financiado por el vaciador de Aerolíneas que hoy está preso por la justicia española, después de quiebras fraudulentas en aquel país.

Cuando Lanata abandonó Página 12, uno de los dueños no declarado del diario era el Grupo Clarín.

El desinflado Tiempo Argentino había sido vaciado por la junta coordinadora en época de Alfonsín, y por Cetrá, actual dueño de Radio Rivadavia, y volvió a salir con ese título con la conducción del rabino Spolzky, con pautas millonarias autorizadas por Cristina Kirchner, asociado con Garfunkel y con un tendal de trabajadores sin cobrar en Tiempo Argentino, Radio América, con cobros salteados en Radio Splendid y con venta y transferencias de otros medios periodísticos cargados de reclamos judiciales.

Ferreira, compañero de celda de Zanini, es uno de los dueños de Electroingeniería, empresa que se quedó con Radio Del Plata cuyo futuro es incierto, debido a que Electroingeniería está en cesación de pagos por que ya no mama de la teta del Estado, ni con las pautas publicitarias, ni con la ayuda de De Vido, que dicho sea de paso, es el dueño escondido de Radio El Mundo.

Electroingeniería tiene paradas las dos represas en Santa Cruz, en sociedad con los chinos.

Mientras Gustavo Sylvestre contaba por la pantalla de C5N que el allanamiento ordenado por una jueza pretendía callar voces disimiles al gobierno, la verdad es que el Grupo Indalo, propietario de Radio 10 y C5N entre otras cosas, y de otros medios recientemente incorporados transferidos por empresarios kirchneristas en fuga, está siendo investigado por estafa al fisco. Y porque los medios se compraron con plata de todos los argentinos y se los mantuvieron también con la plata de todos los argentinos con las pautas oficiales.

La propia ex presidenta Cristina Kirchner lo apretó personalmente a Daniel Hadad para que vendiera los medios a Cristóbal López, medios que Hadad había conseguido de forma no muy clara durante la gestión de Carlos Menem.

Para no hacer tan larga la descripción pretendemos decir con esto que nosotros, los periodistas, no estamos exentos de la crisis moral del país.

Pero de algo estamos seguros. Sin nosotros, usted no se enteraba de nada. Y con nosotros tiene que saber que a veces solo se entera de lo que quiera la prensa canalla.

Una frase vacía de creatividad dice que “todos tienen un muerto en el placard”.

El drama es que en la Argentina de hoy los muertos abundan por la corrupción.

La corrupción mata, sea de los políticos, de la justicia o de la prensa.

19 marzo, 2016