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Opinión: «Cómo seguimos»

Este 9 de julio se cumplirán 200 años de la Independencia Nacional. La dispersión, la anarquía, el robo, la inseguridad, el pillaje, la estafa en la fe pública, la drogadicción, la guerra interna, la guerra externa, la inflación, el corralito, el corralón, los desocupados, la marginalidad, son términos acuñados a lo largo de las centurias que parecen tener anclaje en el siglo XXI al promediar los primeros 16 años.

A mediados del siglo XX el General Perón proponía en el Congreso Internacional de Filosofía realizado en Mendoza, la Comunidad Organizada.

Había observado el desorden de los habitantes del país, que no terminamos de ser una nación.

Pero sobre esta mirada podemos usar la dualidad de criterios utilizados cuando se ilustra una situación determinada, con un vaso con la mitad de su contenido que nos permite observar de dos maneras la misma situación. Podemos dedicarnos a afirmar nuestra opinión sobre la mitad que falta, o sobre la mitad que contiene.

En estos tiempos de angustia colectiva es conveniente observar la mitad del vaso con contenido.

Si el 1º de octubre de 1813 el general Belgrano, luego de la derrota en Vilcapugio, hubiese dado la causa por perdida no estaríamos hablando de la independencia nacional.

Aquella vez 3500 patriotas se enfrentaron a 4000 realistas. La batalla ocurrió en Oruro, hoy territorio boliviano. Los españoles tenían 12 cañones, y sufrieron 153 muertos y 200 heridos.

Nuestras tropas contaban con 14 piezas de artillería, se produjeron 600 bajas, 1000 fueron heridos y 100 cayeron prisioneros.

El 14 de noviembre de 1813, en Ayohuma, los patriotas vuelven a ser derrotados cuando 3500 realistas con 18 cañones vencen a las tropas nacionales que contaban con 8 piezas de artillería, con el resultado de 400 muertos y 700 heridos. Mientras que los españoles tuvieron 240 muertos y 400 heridos.

Sin embargo el Ejército del Norte se repuso de las batallas y se cimentó con heroicidad en la lucha contra los profesionales invasores.

El mismísimo San Martín fue traicionado por los chilenos el 19 de marzo de 1818 en Cancha Rayada, en el departamento de Taica. Aquella vez se dispersaron en la lucha 2000 trasandinos que formaban el Ejército Unido, produciéndose 120 muertos y 300 heridos, y perdiendo 22 cañones de los 33 que tenían.

De los 4804 argentinos y chilenos solo combatieron un puñado de chilenos y los criollos de la Argentina.

Los españoles tuvieron 40 muertos y 110 heridos. Y el ejército realista contaba con 4612 soldados.

Pese a esto, San Martín libertó a Chile y al Perú.

Si aquellos patriotas supieron reponerse de la derrota, si nuestro pueblo soportó con estoicismo la traición unitaria cuando los brasileños desfilaron en Buenos Aires vengándose de la derrota de Itizaingó disfrazados con las tropas de Urquiza que vencían a Rosas, si pudimos soportar el bombardeo de Plaza de Mayo, los fusilamientos, las dictaduras, si hundimos media flota en Malvinas al inglés invasor pese a la traición de los altos mandos, ¿por qué pensamos que no seremos capaces de derrotar la corrupción, el latrocinio, o la mentira?

Sí podemos. Y esta no es una frase del PRO.

Es la fuerza de nuestro pueblo, sufrido, traicionado y curtido, que produjo notables ciudadanos que conmocionaron al mundo en 200 años, cuando se descubrieron las impresiones digito pulgares que hoy utiliza el mundo entero, cuando apareció un bolígrafo conocido como birome, que revolucionó la escritura. Aportamos a las ciencias y a las artes notables figuras cuando marcamos con José Hernández, después de Cervantes, el libro más traducido del español a otros idiomas, cuando los rusos copiaron del Pulqui Argentino el Mig soviético de combate, cuando los fabricantes de los autos más veloces de la tierra tuvieron un campeón mundial no una, sino cinco veces, cuando el deporte más popular del mundo tuvo y tiene al mejor y a los mejores, cuando los holandeses buscaron una reina que nació por aquí y los católicos un Papa que es de Flores, cuando el Che Guevara o Evita dieron vuelta por el mundo, o Borges o Cortázar están en las bibliotecas, es porque hay un talento poderoso individual que sólo nos falta organizarlo en comunidad.

Ese medio vaso lleno nos permite ver el territorio más grande del planeta Tierra, contando el Sector Antártico, lo que hace que no todos los argentinos seamos americanos. Hay argentinos que nacieron en otro continente, la Antártida.

Apenas somos cuarenta y cuatro millones de habitantes. Necesitamos ordenarnos en una democracia participativa y activa, porque al decir de Perón, sólo la organización vence al tiempo. Como lo hicieron Belgrano y San Martín después de Vilcapugio, Ayohuma y Cancha Rayada.

Sí podemos. Hagamos el esfuerzo por adecentar un territorio rico con un pueblo inteligente. Sí podemos. Con o sin Macri, sí podemos.

Pero siempre con nuestro pueblo, que en 200 años resultó imbatible.

Cuando hagamos el esfuerzo, el vaso estará completo.

Hay una Argentina potencia que sigue esperando.

Miguel Angel De Renzis

5 mayo, 2016