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Macri no cortó un solo plan social con los que se financian las organizaciones ultra K que quieren desestabilizarlo

macri en La Matanza

El cristinismo se va cerrando así mismo en un grupo cada vez más minúsculo y más de izquierda que lo conocido como el peronismo.  El fracaso de la marcha de la resistencia del fin de semana pasado fue una muestra de ello. A ello hay que sumarle una serie de episodios que tienen el sello de los movimiento sociales que aún responden a la ex presidente. El caso de Moreno es el más reciente, donde hubo incidentes en la toma de terrenos, algo que es bastante habitual en muchos sitios del segundo y tercer cordón del conurbano. A pesar de ello, el macrismo sigue financiando esas organizaciones que buscan hacer caer al gobierno. Desde el ministerio de desarrollo social no han cortado un sólo plan, y la intermediación de los mismo sigue en manos de grupos afines al gobierno anterior. Macri estuvo por primera vez en La Matanza, donde creen se teje con mucho ahínco los movimientos para complicar al gobierno nacional.

En un distrito del segundo cordón del conurbano, de ellos que supo ser de lo más kirchneristas en su momento y hoy es gobernado por un intendente del PJ son muy claros. Allí cuentan con por lo menos 7500 planes de Argentina Trabaja, que es uno de los tantos programas sociales que había puesto en marcha el gobierno anterior desde el ministerios que manejó Alicia Kirchner. Al día de la fecha, ninguno de ellos ha sido eliminado, a pesar que la mayoría de los que reciben ese plan pertenecen a organizaciones ultra K, las mismas que fueron a la plaza con Hebe de Bonafini y Máximo Kirchner. Nadie podrá tildar de antidemocrático al gobierno de Macri. En cambio los que lo catalogan de “gorila” y “ajustador” son los mismo que siguen recibiendo esos planes que, en muchos casos, sirven para financiar la política.

Es cierto que, en el contexto que recibió Macri el país, donde el Estado se había expandido de una manera más que brutal, no era una tarea simple pasar la guadaña y eliminar todos esos planes de un día para otro sin que ello traiga severas consecuencias sociales. Pero a más de 8 meses, llama la atención como los grupos más anti macristas se siguen financiando con el estado nacional. Y además, con aumentos incluidos.

El tema no es nuevo. Hace tiempo que se viene marcando esta situación donde el gobierno nacional e incluso el provincial habían cedido a sectores de la oposición el manejo de varios resortes del poder. Las críticas internas más duras en su momento recayeron en María Eugenia Vidal por haber cerrado un entendimiento con Sergio Massa, aún sabiendo que el líder del Frente Renovador será competencia de Cambiemos el año que viene. Pero si se repasan otras áreas del gobierno nacional se encontrarán situaciones de sorprendente similitud.

Se podrá decir que al gobierno le conviene mantener a los sectores más duros del cristinismo vivos para contrapesar lo que la sociedad no quiere volver a repetir y se espanta ante la sola posibilidad del regreso de algunos personajes. Pero este juego puede resultar peligroso. Enfrente están dispuestos a todo, con tal de recuperar algo del poder perdido. Y lo peor es que lo están pensando y elaborando con el financiamiento que le da el propio gobierno. Todo sea por el bien de la democracia.

29 agosto, 2016