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La «maldición» de la gobernación para los intendentes bonaerenses.

intendentes en plaza de mayo

Así como existe la «maldición» para quien es gobernador de Buenos Aires que no puede llegar a la presidencia de manera directa, sucede algo similar con los intendentes bonaerenses que no pueden acceder de esa misma manera al sillón de Dardo Rocha.

María Eugenia Vidal va a ser la candidata a gobernadora por Cambiemos. De ello casi no existen dudas salvo algún imponderable que no está en la mente de nadie. Pero la política es el arte de lo posible. El tema es quien la va a enfrentar desde la oposición. ¿Podrá un intendente romper la lógica de saltar desde una sillón municipal a la gobernación? La lista de los que se anotaron.

A diferencia de lo que sucede en el ámbito nacional donde hay postulantes ya confirmados a presidente en el peronismo federal, para la provincia de Buenos Aires se multiplican las señales pero aún nadie confirma. El “Sí, soy candidato” no llega. Todos juegan sus fichas a la espera de definiciones donde la posibilidad del desdoblamiento está latente – aunque pareciera que algo más lejos por estas horas – también es importante para resolver las incógnitas.

Para poder encarar un proyecto político provincial, un intendente debe primero estar dispuesto a poner en riesgo su poder territorial en el distrito que gobierna. Es por eso que, muchos amagan a la espera de una negociación que les permita tener más legisladores propios y ampliar su influencia pero sin alejarse del municipio. La otra gran cuestión es que, por sus dimensiones, la provincia de Buenos Aires requiere un candidato con penetración nacional. Ello es, alto nivel de conocimiento aunque no sepa tanto lo que sucede en la propia provincia. Los ejemplos abundan en los últimos años, incluida la propia María Eugenia Vidal.

Después de la experiencia radical entre 1983 y 1987 con Alejandro Armendariz, los siguientes gobernadores primero fueron dirigentes nacionales y no saltaron desde un municipio a la gobernación. El más cercano fue Duhalde, pero antes pasó por una diputación nacional y luego por la vicepresidencia de la Nación. Desde allí, nunca más hubo un mandatario provincial que antes haya sido intendente municipal.

En el caso de Antonio Cafiero, quien inauguró el período de gobiernos peronistas hasta que lo interrumpió María Eugenia Vidal en 2015, no hace falta recordar la trayectoria de quien fue ministro de Perón y también de María Estela Martínez en la década del 70. Pero intendente nunca. Ni cerca más allá de provenir de un distrito como San Isidro.

Eduardo Duhalde decidió que lo suceda en la gobernación Carlos Ruckauf, quien era el vice de Menem y no tenía ninguna experiencia en administrar territorios, mucho menos intendencias. La fórmula fue Ruckauf-Solá y cuando estalló la crisis del 2001, “Rucucu” renunció para asumir como Canciller de la presidencia interina de Eduardo Duhalde. Lo reemplazó Felipe Solá, quien tampoco tuvo experiencia como intendente municipal.

Felipe Solá, que ahora quiere ser presidente, completó el mandato y luego fue electo en 2003. Ese año, la provincia de Buenos Aires votó luego de la elección nacional que fueron en Abril. Solá fue reemplazado por Daniel Scioli que era el vice de Néstor Kirchner y se estaba preparando para ser candidato a jefe de gobierno. El arte de las encuestas lo llevaron a La Plata.

El único intendente en los últimos años que dejó la comuna para ser pre candidato a gobernador fue Mario Ishii quien disputó las PASO con Daniel Scioli en 2011.

La llegada de María Eugenia Vidal corrió el mismo camino que sus antecesores peronistas. Fue elegida como candidata por Mauricio Macri cuando toda su experiencia la realizó en el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Era la vice jefe de Macri y desde allí se proyectó. Otra vez el laboratorio electoral definió que algún sin experiencia de gestión municipal llegara a la gobernación. Quien más cerca estuvo fue Sergio Massa cuando le fue ofrecido el cargo por Macri pero este decidió no aceptar.

Con la elección en el horizonte, vuelven a plantearse los mismos interrogantes.

Martín Insaurralde asoma como el candidato de sus pares peronistas, al menos los del conurbano (No todos). Pero encuentra las lógicas trabas que quienes buscarán negociar más adelante. No es casualidad que el alcalde de San Antonio de Areco, Paco Durañona saliera a decir que no alcanza el conurbano para ganar una elección. Otra demostración de las propias pujas es el anuncio que tanto Veronica Magario como Fernando Espinoza desde La Matanza buscarán sumarse a la pelea por ganarle a Vidal.

Cristina Kirchner quiere a Axel Kiciloff para esa candidatura respaldado en encuestas que lo muestran como el posible candidato que más retendría el voto de la ex presidente. Pero no es del agrado de los intendentes que deben prestar su respaldo territorial para apoyarlo. Sí cumple con ciertos requisitos de los anteriores casos: el alguien que supera las barreras del nivel de conocimiento de otros postulantes.

La lista es más larga entre quienes aspiran a llegar al sillón de Dardo Rocha. Allí hay que sumarlo al diputado Jorge D´Onofrio quien cuenta con experiencia legislativa importante sobre todo en materia de seguridad, uno de los temas que más angustia a los bonaerenses.

Surgió también por allí la idea que Juan Manuel Urtubey quería como candidato a gobernador a un ministro bonaerense actual.

Lo cierto es que, ante las dificultades para lograr un candidato competitivo en la provincia frente a Vidal, vuelven a insistir con el nombre de Sergio Massa aunque este acaba de decir que no será postulante a gobernador.

Mientras tanto, la duda sigue vigente: ¿Podrá un intendente romper la tradición? La respuesta aún está por verse. Aunque muchas veces el principal escollo para que esto suceda son los propios alcaldes y sus internas. Además de la decisión firme de encarar un proyecto provincial y alejarse de los resortes, siempre tentadores, de controlar de cerca sus pagos.

20 enero, 2019