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Ezeiza: Welcome to USA

Por Miguel Ángel De Renzis-Periodista

Mientras los yanquis deciden entre el “loco” Trump y la primer mujer a ocupar la presidencia, los argentinos, generosa y graciosamente, permitiremos que el Departamento de Seguridad de Estados Unidos coloque en el aeropuerto internacional de Ezeiza y en otros diez más de todo el mundo, una oficina por la cual en territorio argentino se harán los trámites migratorios para ingresar a ese país.

El gobierno de Cristina le otorgó a los chinos una base en Neuquén. Y ahora, el de Macri pretende mostrar como un adelanto un control migratorio en nuestro propio país de las autoridades norteamericanas.

Mientras tanto Malcorra recibe al vicecanciller inglés para abrir negocios en Argentina.

Y Putin corta un crédito para una represa porque Macri le pidió dos veces descuento de intereses.

Mientras esto pasa, el INADI se preocupa por Pichetto pero no por la discriminación de los campesinos pobres, de los excluidos, de los que están en situación de calle.

Vamos al revés y no se pueden esperar resultados claros.

Mientras nuestras fronteras son un verdadero colador y los índices macroeconómicos demuestran la caída del empleo, del consumo, de la industria, aumentan las importaciones y la extranjerización.

En Roma terminó el tercer congreso internacional de los excluidos, por iniciativa de un Papa argentino y peronista. Mientras en la Argentina el presidente actual como la anterior baila en público en el mundo irreal de los que ejercen el poder.

Cristina Fernández nos habló del desendeudamiento. Cuando Néstor Kirchner era presidente la deuda externa era de 150.000 millones de dólares. Cuando ella dejó el gobierno, la deuda externa era de 250.000 millones de dólares.

Pero lo grave era que habíamos pagado casi 200.000 millones de dólares de intereses.

Macri, en diez meses, hizo crecer la deuda externa en 60.000 millones de dólares. Y seguimos preocupados discutiendo un miserable bono de 1000 pesos.

Cinco millones de jubilados que cobran la mínima están bajo la línea de pobreza.

Pero eso sí, ahora se va a aligerar el ingreso a Estados Unidos.

Tendremos control de migraciones en el propio aeropuerto internacional.

En realidad, ni siquiera es ahora, será dentro de dos años.

Estamos en estado de asamblea permanente y no nos damos cuenta.

El narcotráfico, la inseguridad, la exclusión social, pasan de largo por el Parlamento, preocupado por sus dietas.

Mientras tanto, los movimientos sociales se movilizan, gritan, los atienden, pero las respuestas se demoran.

A lo mejor los Ceos creen que el hambre puede esperar.

En 1981, al cumplirse 90 años de la Rerum Novarum, el Papa Juan Pablo II publicó la encíclica Laborem Exercens donde se valora el trabajo humano y los problemas contemporáneos.

En ese tiempo Saúl Ubaldini, secretario de la CGT, organizó una marcha que partió de club Velez Sarsfield hasta San Cayetano. La consigna era “Paz, pan y trabajo”.

Treinta y cinco años después las economías populares y los excluidos se convocaron por “Tierra, techo y trabajo”.

Así, hasta los más ateos se abrazaban a San Cayetano.

San Cayetano había determinado en una carta a Isabel di Porto, sobrina de él, recibida en Venecia el 10 de julio de 1522, el siguiente pensamiento:

“Ten por cierto que nosotros somos peregrinos y viajeros en este mundo; nuestra patria es el Cielo.”

Que alguien le avise a Macri que el departamento de migraciones yanqui no controla, por ahora, el cielo.

 

5 noviembre, 2016