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El caso IOMA puede ser la punta de lanza para poner en escena corrupción en el Sciolismo y complicarle su futuro electoral.

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Las miradas sobre la corrupción en la era K están monopolizadas por todo aquello que se referencia o se vincule con la familia Kirchner. Está bien que así sea, porque fueron los jefes políticos de una década mal llamada “ganada”, o al menos no fue ganada para todos y todas, si para algunos que ahora tendrán que gastar parte de esa fortuna en abogados y demás. Pero mientras esto sucede y la militancia kirchnerista arma su propio acto de bienvenida a Cristina Fernández, no hay que perder pisada a lo que sucede en la provincia de Buenos Aires. El caso IOMA fue el primer paso de una serie de denuncias que estaría preparando el gobierno de Vidal. De avanzar ello, podría golpear de manera directa en la otra persona que el cristinismo aún cree preservar con ciertas posibilidades electorales para el año próximo: Daniel Scioli.

En el entorno de Scioli, mucho más chico que en sus épocas de gobernador, hay preocupación en el rumbo que pueda tomar la denuncia que se hizo por el supuesto desfalco en la obra social de IOMA.  Pero además, se avanzaría en otras áreas sensibles que le generarían al ex gobernador un ruido importante en su imagen de “impoluto” para los medios en el tema corrupción.

La realidad con la que se encontró Vidal en la provincia de Buenos Aires es devastadora. Todo, o casi todo, estuvo puesto en función de armar la candidatura de Scioli para ser presidente o de darle cobertura a sus candidatos en los distritos del conurbano para preservarlos o ganarlos donde gobernaba un jefe territorial opositor. Los problemas y los casos raros hay por donde se los busque.

El tema IOMA es muy grave porque habla de lo más sensible. Robar con la desgracia ajena. Es comparable con aquellos que hacen negocios a instancia de la comida de los chicos en los comedores escolares. Por dar un ejemplo. Claro que todo episodio de corrupción es detestable porque a la larga trae consecuencias mortales. El caso de la tragedia de Once es una de las muestras más claras de los últimos años.

Ya en el verano, cuando se reproducía la puja entre los docentes y los gremios, desde este medio se alertaba de la necesidad de terminar con las prácticas de Roberto Baradel, emblema del sindicalismo docente en la provincia de Buenos Aires. El caso IOMA muestra algo de ello. El titular de SUTEBA está complicado.

Se sabe que en el gobierno provincial las auditorías no se cerraron sólo en el caso de IOMA. Hay una investigación en marcha sobre las empresas publicas de la provincia. En el tema seguridad, ni hablar.

Pero la cuestión de fondo es más problemática. De empezar a multiplicarse las noticas similares a lo de IOMA, el ex gobernador Daniel Scioli no podrá sacarse la marca de encima. El maní pulite que arrancó en la Argentina promete llevarse puesto muchas caras que hasta hace un tiempo parecían imposibles. ¿Estará exento de ello Daniel Scioli?. ¿Buscarán sobre sus supuestas inversiones en grandes extensiones de tierra?

Para muchos observadores, la situación de CFK es más complicada desde lo político que desde lo judicial. Es difícil encarar un proyecto cuando hay que estar todo el tiempo respondiendo a la requisitoria de la justicia. Lo mismo podría caberle al ex gobernador. En todo caso, fueron parte del mismo proyecto y lo siguen siendo. En definitiva, los kirchneristas todavía creen que una carta posible para el año que viene es Scioli. Claro, no contaban con este vendaval judicial que se ha desatado y del que nadie se anima a pronosticar hasta donde llegará.

11 abril, 2016