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De La Sota, el presidente que no fue y su relación con el conurbano

De La Sota hoy en San Miguel

La política argentina se conmocionó el fin de semana pasado con la muerte de José Manuel De La Sota. Las expresiones de recuerdo y dolor atravesaron las redes sociales y los medios para recordar al “último estadista” o al “mejor de todos”. Desde su provincia natal se observaron las muestras de cariño y respeto de diversas fuerzas políticas. El peronismo se hizo presente, pero quizá no de la manera que se esperaba en función de lo que expresaban en privado sobre las condiciones políticas del ex gobernador cordobés. Sus ultimas movidas estaban centradas en lograr la unidad nacional y para ello había que hacerlo, creía, desde la unidad del peronismo. El conurbano bonaerense fue su gran tarea pendiente, donde se tejieron distintas historias y también varias de ellas de reciente actualidad. De hecho, el miércoles pasado – ayer – tenía previsto estar en Merlo junto a Gustavo Menéndez, el titular del PJ provincial que estuvo para darle el último adiós el día lunes.

José Manuel De La Sota estaba trabajando para generar una opción electoral en el 2019 que pueda ser competitiva a Cambiemos. Sabía que en ese camino la única alternativa para cerrar la grieta era tender puentes con todos los sectores. Puentes era el nombre de su programa de televisión que estaba a punto de estrenar. En él, había capítulos dedicados a recorrer la problemática del gran Buenos Aires. Uno de ellos, junto al Padre Pepe, en las villas del partido de San Martín.

En ese transitar, De La Sota había comenzado a tomar contacto con los intendentes peronistas del gran Buenos Aires. La mayoría de ellos reconocía en el “Gallego” a un dirigente posible para los tiempos que venían en la Argentina, pero el problema estaba siempre en la misma cuestión, las encuestas. El conurbano sigue monopolizado aún por la figura de la ex presidente Cristina Kirchner con quien aseguran volvió a tener contacto en los meses recientes. Toda una actitud que lo definía. No podía haber unidad nacional sin todos adentro. Lo mismo corre para el peronismo.

Aquella tarea lo llevó a tener reuniones con Gustavo Menéndez, Veronica Magario (Merlo), Martín Insaurralde (Lomas de Zamora), Ariel Sujarchuk (Escobar) y Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas) entre otros intendentes.

José Manuel De La Sota no pudo hacer conocer la magnitud de su obra de Córdoba, en la provincia de Buenos Aires. Para ello habrá varias explicaciones que bien pueden servir para los próximos tiempos. La gran incógnita a develar es por qué, los jefes territoriales no pueden dar el salto y convertirse en dirigentes nacionales. La respuesta a ello encierra en parte por qué De La Sota no logró nunca el acompañamiento pleno del peronismo bonaerense, aunque lo consideraran el “más preparado” para la próxima etapa de la Argentina.

El antecedente 2003

La historia de la Argentina le reserva un capítulo clave para entender por qué De La Sota no pudo ser presidente de la Nación. Y en ello, el conurbano volvió a ser vital.

El relato de lo sucedido en aquellos tiempos fue reconstruido en base a varias fuentes. Y sirve para entender la lógica del peronismo bonaerense con respeto al resto del país. El aparato del PJ lo manejaba Eduardo Duhalde que, en su pelea con Menem, buscaba un candidato para ponerle en frente. José Manuel De La Sota tenía contactos fluidos con Carlos Reutemann y se hablaba de la posible fórmula SanCor, por ambas provincias del centro argentino. Sin embargo, las acciones viraron en otro sentido. El “Lole” dijo que vio “algo” y se retiró de la carrera. Las acciones de De La Sota no decayeron, pero el peronismo bonaerense, aún por encima del propio Duhalde, buscaban tener un candidato propio. Para ello lo buscaron a Felipe Solá. El plan de aquellos tiempos no le caía mal presidente porque si Solá aceptaba podría haber impulsado a Chiche Duhalde para el sillón de Dardo Rocha. Pero el gobernador de entonces y hoy diputado nacional desconfió de la maniobra y no aceptó. La opción De La Sota había quedado relegada y surgió la de Néstor Kirchner, quien tuvo, aún a regañadientes, el apoyo de los intendentes de aquel entonces. Lo que vino después es sabido. La cuestión de las encuestas para explicar el por qué no al cordobés es un argumento muy débil.

El caso José Manuel De La Sota grafica con claridad los inconvenientes que tiene el conurbano para influir en un candidato a presidente. Aunque dominen el territorio más importante del país. El problema no es nuevo. La política se convirtió hace mucho tiempo en algo muy superficial. No se preparan dirigentes para que luego midan, sino que es al revés, se eligen a los que miden, aunque no sean cuadros políticos. A José Manuel De La Sota, en parte, le sucedió ello. Por tal razón se fue de este mundo sin poder ser lo que soñaba: presidente. No alcanzó con que lo definieran como “el mejor”.

19 septiembre, 2018