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Análisis: Sutiles pero visibles diferencias que adelantan nuevos tiempos de tensión

 

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Por Sebastián Dumont

Axel Kicillof ha decidido, hasta ahora, tener apariciones públicas en medios cuando los temas a tratar son los de su especialidad: La economía. Tiene mucha lógica porque de ello depende el funcionamiento de la provincia de Buenos Aires que gobierna desde el 10 de diciembre pero no es lo único. Esta semana lo central giró en la decisión y las consecuencias de “reperfilar” el vencimiento del capital de un bono que había tomado Daniel Scioli en los momentos de máxima tensión con la Casa Rosada allá por el 2011 para juntar la plata a los fines de pagarle a los docentes. Ambos hechos podrían asemejarse a estos tiempos, sobre todo cuando el ministro de Economía nacional Martín Guzmán confirmó que no habría auxilio financiero a la provincia para que pague. ¿Se abre un foco de tensión como en aquellos tiempos? Más tarde se intentó dejar claro que la estrategia es coordinada. Pero otros episodios volvieron a poner el foco en las diferencias de mirada y construcción entre La Casa Rosada y la gobernación.

En las cercanías de Axel Kicillof están convencidos que la mayoría de los dirigentes no termina de entender la extrema gravedad en la cual se encuentra la provincia y que están más preocupados por la “rosca”. Es ello justamente lo que aborrece el gobernador y su jefe política Cristina Kirchner. Pero, quedó demostrado en el macrismo, que puede gustar o no, pero la necesidad de establecer acuerdos políticos y entendimientos llega por esa vía. Más allá del término que se utilice. La imposición no sirve, sólo es factible conseguir mejores resultados con la persuasión. Manual básico de conducción política de Juan Domingo Perón. Es cierto que todo ello ahora lo esté descubriendo el mandatario bonaerense a quien no se lo puede juzgar por su pasado como militante político en otras espacios.

La grieta sobre si la provincia está o no peor luego de la gestión Vidal podría ser infinita. Mientras el gobierno muestra unos números, el ex ministro de Economía Hernán Lacunza muestra otros. Todos atendibles. De lo que no hay dudas es de la idea de imponer un relato donde no hay diferencias entre la Nación y la Provincia: se recibió tierra arrasada en todas las áreas. Pero en la economía mucho más. Una buena manera de poder ganar tiempo y tomar medidas de emergencia que, de lo contrario, serían más discutibles.

¿Podía o no pagar la provincia? La respuesta es no para el gobierno y sí para la oposición. De todas maneras, el reconocimiento a un trabajo en tándem con el gobierno nacional lleva a volcarse más decididamente en la idea de ajustarse a la estrategia para la negociación de la deuda nacional. Con los matices que suele darle a estas peleas el mandatario bonaerense quien, en su momento, ya negoció con el Club de París y con los Fondos Buitres. Lo hizo junto a varios de los que hoy  son sus ministros.

De todas maneras, la cuestión de la deuda no terminó de aplacar un aspecto creciente que vale la pena seguir de cerca. La diferencia de criterios en materia de seguridad. El ministro del área Sergio Berni parece haberse convertido en el transmisor de una, por ahora, sorda disputa de poder entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner con escenario en la provincia de Buenos Aires. La postura por el tema seguridad fue el más pomposo por lo que significa, sobre todo para los bonaerenses, pero no ha sido el único. Ya hubo diferencias de criterio en casos como la muerte de Alberto Nisman, y la posible legalización del aborto. En estos dos puntos, Alberto Fernández inició con una opinión que luego fue acercando a la de Berni, es decir a la de Cristina Kirchner. A no confundirse, el ministro de seguridad está allí por decisión de la ex presidente. Lo negó hasta último momento y además había rechazo de un sector importante del peronismo bonaerense. Quizá su idea haya sido volver al ámbito nacional.

Cuando de seguridad se trata, Axel Kicillof no ha puesto, hasta aquí, el mismo énfasis en dar explicaciones públicas como sí lo hace cuando se trata de economía.

Las sutiles diferencias, o no tantas, entre la Nación y la Provincia siguen dándose en otras áreas. Mientras Axel Kicillof sigue sin dar espacio importante a los intendentes en su gobierno, más allá de escuchar a alguno de ellos, Alberto Fernández refuerza ese aspecto. La última señal fue haber recibido a los alcaldes peronistas del conurbano para sumarlos al plan de control de “Precios Cuidados”. Lo hizo Santiago Cafiero que es bonaerense, de San Isidro y de a poco, empieza a cumplir con las premisas de quienes quieren pisar fuerte en el territorio más importante del país. Es decir, ser un dirigente de reconocimiento nacional.

De a poco, los alcaldes y también el massismo se van resignando al despliegue  político en el ámbito nacional y no en la Provincia. Aunque el peso específico de ellos en la legislatura lo harán valer. Están convencidos que La Cámpora está dispuesta no sólo a copar todos los sitios que pueda en el gobierno de Axel Kicillof sino también a evitar el blindaje de los barones en sus territorios. De allí que, muy lentamente, haya comenzado a crecer la idea de poner sobre la mesa de discusión la ley que limita a dos mandatos para los intendentes, legisladores, concejales y consejeros escolares. La aprobación del presupuesto y el endeudamiento que vienen podría ser un buen escenario para esta negociación que ya se despereza.

Las esquirlas de la aprobación de la ley impositiva aún no se han terminado de disipar. En política muchas veces los apoyos públicos sirven para mostrar que detrás de ellos hay descontento. Si alguien tiene el respaldo del resto, de nada sirve tener que aclararlo todos los días. Las redes sociales son el terreno de juego donde se multiplican los “abrazos del oso”.

15 enero, 2020