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Análisis: La Pandemia y el nacimiento de una «nueva transversalidad».

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Por Sebastián Dumont

Luego de la reunión que el lunes el Presidente mantuvo con los intendentes del Gran Buenos Aires, decidió invitar a un grupo de ellos quedarse en Olivos para seguir hablando del tema. En ese almuerzo se quedaron los alcaldes de Almirante Brown, Mariano Cascallares; de Merlo Gustavo Menéndez; de Malvinas Argentinas Leonardo Nardini; y el jefe de Gabinete de Ituzaingó Pablo Descalzo, ya que su padre el alcalde desde el año 1995 forma parte del grupo de riesgo ante la pandemia del Coronavirus. La preocupación del jefe de Estado es, al igual que los intendentes, que se cumpla la cuarentena en todo el país pero, especialmente en el conurbano, donde de desatarse la pandemia las consecuencias sanitarias y sociales pueden ser muy graves.

Ese mismo día, Alberto Fernández por la tarde tomó su auto junto al Jefe de Gabinete Santiago Cafiero y su vocero Juan Pablo Biondi y se introdujeron en el Gran Buenos Aires profundo. Recorrieron el hospital Rene Favaloro que se construyó en La Matanza en el año 2015, que fuera inaugurado en su momento por la ex presidente Cristina Kirchner, pero nunca funcionó a pleno. Ahora, el ministro de Obras Públicas Gabriel Katopodis se puso al frente de la culminación para que pueda ser un sitio donde se trate la pandemia del coronavirus cuando llegue el peor momento que calculan será en mayo. Lo mismo que la construcción de cinco hospitales modulares que estarán en el área metropolitana.

El accionar del Presidente recoge elogios de propios pero también de aquellos que no comulgan políticamente con la fuerza política que representa. Eso sucede en la población pero también en la propia dirigencia política. Los intendentes se sienten cómodos con el presidente y suelen rescatar, también, la actitud de Sergio Berni, el ministro de Seguridad Bonaerense, más allá de la polémica por la decisión que tomaron muchos de ellos de “cerrar las fronteras” de sus comunas. “No es cuestión de salvarse cada uno por su cuenta”, afirmó el ministro en declaraciones públicas.

Hay un punto en la vorágine de la evolución de la pandemia que genera un nuevo roce con el gobierno provincial. Se trata del Fondo Especial de Infraestructura (FIN) que, por ahora, no puede ser destinado para la compra  de equipamiento e insumos de hospitales. Sí es cierto que todo ello es importante, pero como le afirmó a este medio un experimentado ex secretario de salud del conurbano muy consultado por estas horas, el tema no pasa sólo por la compra de insumos, ello debe ser acompañado por recurso humano. Y no es tan fácil de lograr.

Los intendentes en persona recorren las calles de sus comunas para pedirles a sus vecinos que se queden en sus casas. En medio de ello aparecen situaciones insólitas, como detenidos por jugar al fútbol en la vía pública o hacer un asado en un plaza. Es muy complejo, en las barriadas más humildes, lograr que la gente se quede en sus casas cuando en un mismo ambiente pueden convivir más de 6 o 10 personas. De allí que es esencial frenar al virus en esos lugares. Pero además, está el condimento social que graficó con crudeza un intendente a este medio: “Si en tiempos normales, las guardias de los hospitales registran casos de violencia cuando alguien necesita ser atendido con urgencia, no quiero imaginar si la situación se complica y se colapse los nosocomios”.

Por estas horas, el gobierno nacional junto con las provincias, la ciudad y los municipios ganan tiempo. Se armó en Campo de Mayo, en definitiva es el Gran Buenos Aires, un moderno hospital de campaña que se compró durante la gestión anterior a China. Trascendió que habrá sedes de clubes, estadios que podrían ponerse en condiciones y hasta galpones del ferrocarril para aislar a los pacientes de ser necesario. Hay una percepción que circula con mucha fuerza entre los despachos locales. Están convencidos que el gobierno maneja proyecciones complejas del desarrollo de la pandemia en la Argentina. Es más, será el propio poder ejecutivo quien distribuya los insumos hospitalarios luego de frenar que cada empresa pueda venderlos a municipios de manera directa. Una acción directa para evitar la carrera descontrolada para ver quien se equipa más y mejor.

La pandemia, sin dudas, le ha dado un sentido épico a la gestión de Alberto Fernández que replica en la política. No son tiempos para proyectar otra cosa que no sea la evolución de la curva de contagios – la esperanza es que sea lo más lenta posible- , aunque la mirada hacia adelante no escapa de los análisis frecuentes. Sí se pueden observar con claridad algunos aspectos centrales en la provincia de Buenos Aires.

Los intendentes están alienados con Alberto Fernández, los oficialistas desde ya y quienes son opositores muestran el sentido común de trabajar en conjunto. Las opiniones son coincidentes en como lo ven al máximo mandatario en sus encuentros privados. “Activo, muy informado y trasmite tranquildad”. El resultado, aún incierto de la pandemia en la Argentina, quizá alumbre un nuevo tiempo político donde hasta se imaginan la construcción de una “novedosa transversalidad”. Claro, siempre que cuando haya pasado todo esto, la sociedad sienta un cambio profundo o, en pocos, meses tienda a volver a los comportamientos anteriores al coronavirus. El presidente se los dijo a los jefes comunales en Olivos: “La economía ya no será lo que era”.

Un párrafo final para contar la experiencia personal de este cronista que el día lunes pudo entrevistar al Presidente de la Nación en Canal 26. Aquello que se recoge en charlas con dirigentes de todos los sectores y que fue plasmado en esta nota, es lo que se vivió en la charla con Alberto Fernández. Alberto Fernández logra trasmitir serenidad, tranquilidad y sobre todo sentido común. Tras ese reportaje, no me quedaron dudas: Hay un jefe de Estado al frente de la batalla. ¿Está naciendo un líder?

29 marzo, 2020