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Análisis: «Fragilidades de la memoria»

Por Sebastián Dumont

De manera definitiva, La Cámpora, es decir Cristina Kirchner, ha decidido borrar todo vestigio de Juan Perón, como si ello fuera posible. Pero se trata de una “batalla cultural” que va dando sus pasos a medida que puede con la ventaja de ser el único espacio político que actúa bajo un plan para llevarlo a cabo. El resto, los peronistas que reivindican al jefe del movimiento nacional, siguen dispersos. En el último aniversario del 17 de noviembre, se dio una nueva muestra de ello. Fue muy llamativo la poca mención al verdadero hecho por el cual se recuerda aquel día. En cambio, se hablo del “día del militante” para levantar las más diversas banderas, incluso la defensa de la interrupción voluntaria del embarazo o la creación de un aporte a las grandes fortunas. Una descripción exacta de la ya cada vez más endeble “unidad en la diversidad” que aún pretende mostrar el oficialismo. 

Alberto Fernández es arquero. Literal. Cuando se armaban los partidos en Olivos pre pandemia ocupaba ese puesto, que comparte con Sergio Massa. También en su rol, el jefe de Estado parece volar de palo a palo para conformar a todos. Si avanza con el ajuste que pide el FMI por un lado, anuncia el proyecto de legalizar el aborto por el otro, aunque hilando fino tampoco es algo que le disguste mucho a los verdaderos dueños del organismo multilateral. Pero esa es otra historia. 

Si se distancia de Cristina y Máximo Kirchner, les envía un gesto a los intendentes bonaerenses para que avancen en el reclamo para quedarse un mandato más. Si nombra a un jefe comunal  ligado al Instituto Patria – Jorge Ferraresi –  como ministro, pone de segundo a otro alcalde – Santiago Maggioti – que forma parte de la liga de los más puros, cercano a Gabriel Katopodis,  “Juanchi” Zabaleta y Gustavo Menéndez. Así es la vida del Presidente de La Nación, quien ahora parece haber tomado la decisión de construir un lazo más fuerte con los jefes territoriales del conurbano. En definitiva, a ambos los une algo parecido. 

Sobre la cuestión reelecciones, se asegura que pronto habrá un pronunciamiento judicial que avale la inconstitucionalidad de la norma. Para llegar a eso hay varios silenciosos trabajadores. Por lo pronto, las posturas son muy claras. Aunque todos se vayan a beneficiar, hay quienes marcan las diferencias. Mientras los intendentes peronistas en su mayoría sostienen que debe ser revisada la ley, sus pares de La Cámpora hablan de no ser un tema para discutir por el momento, y algunos de Cambiemos lo rechazan. Habrá que guardar muy bien en los archivos lo que se dice por estos días con respecto a la cuestión. No vaya a ser cosa de ver, por ejemplo, a Martín Yeza, alcalde de Pinamar, buscando un tercer mandato después de todo lo que dijo esta semana. O incluso lo mismo con legisladores actuales. Es cierto sí, que la Argentina es un país de frágil memoria. 

Debido a esa fragilidad es que se puede entender por qué el kirchnerismo, de algun modo se propone como la etapa superior al peronismo. Los memoriosos discuten si este proceso comenzó el 20 de junio del 1973 en Ezeiza o con el asesinato de José Ignacio Rucci en setiembre del mismo año a pocos días del triunfo del triunfo de Perón en las urnas con el 62 por ciento de los votos. Muchos de los que avalaron aquello, son, en la actualidad, guías doctrinarios de quienes hoy llamaron “día de las militancias” al 17 de noviembre.

No se trata de algo superficial. La doctrina es la que informa la gestión. Y, por lo que se ve, el rumbo es bastante elocuente. 

Las tensiones territoriales están a la orden del día. El año 2021 se acerca de manera acelerada. La idea de eliminar las PASO divide al gobierno. Sabido es que la ausencia de esa competencia previa es una complicación para ordenar a la oposición, pero lo empieza a ser también dentro del oficialismo. Si hasta podría leerse como otro guiño de Alberto Fernández a los intendentes del conurbano. ¿Por qué? Muy simple. Con el avance de La Cámpora, sin primarias, o se ponen de acuerdo en la lista local o compiten en la general con sellos distintos. Y nadie puede desconocer que, a no ser por una gestión politica y administrativa pésima, quien controla los resortes del Estado cuenta con una ventaja demasiado amplia. Con un adicional. Los intendentes suelen alentar la constitución de espacios políticos más pequeños para que compitan y dividan a la oposición. En algunas comunas, ya hay acercamientos de peronistas e integrantes de Juntos por el Cambio para ser funcionales en su batalla contra La Cámpora. 

monzó en San Miguel

Quizá algo de esto es lo que mueva a dirigentes peronistas de la provincia de Buenos Aires a agruparse por fuera del Frente de Todos y, hoy, más cerca de Juntos por el Cambio. Es el espacio que alienta Miguel Angel Pichetto junto con el ex Ministro de Gobierno de Vidal, Joaquín De La Torre. Allí se da una paradoja, salvo porque no está Sergio Massa, los integrantes de ese circulo son, todos los que dieron origen en 2010 al grupo de los 8 que luego derivó en el Frente Renovador. Además de Joaquín De La Torre, allí trabajan José Eseverri (Olavarría), Jesús Cariglino (Malvinas Argentinas), Gilberto Alegre (General Villegas), Luis Acuña (Hurlingham) y Sandro Guzmán (Escobar). Hace 10 años eran todos intendentes, claro. En la actualidad la pretensión es más modesta, pero no menos efectiva. La sola presentación de alguno de ellos en sus distritos implicaría, sin PASO, un dolor de cabeza para Juntos por el Cambio. Las asistencias al último cónclave hablan por sí solas, además de los mencionados, asistieron Emilio Monzó, Jorge Triaca, y Juan José Amondarain. ¿Se viene una foto pronto con Juan Manuel Urtubey? Integrantes de esa mesa aseguran que Graciela Camaño está muy al tanto de todas estas movidas. 

Como se ve, una vez más el peronismo se convierte en el eje de las discusiones, tanto en el oficialismo como en la oposición. Los intentos para hacerlo olvidar, son, evidentemente en vano. 

18 noviembre, 2020