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Análisis: El juego de las diferencias: Alberto, Massa y Máximo contienen. Y ¿Kicillof?

 

Por Sebastián Dumont

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Es probable que el lunes pasado, Axel Kicillof observara de manera directa la señal más clara de cuál es el termómetro en la relación con los intendentes del conurbano bonaerense. Ese día estuvo en dos actos: por la mañana en Merlo y por la tarde en Moreno. Y allí pudo palpar la frialdad que reina en un vínculo matizada por las expresiones públicas de los alcaldes peronistas quienes aún sostienen su compromiso de acompañamiento. Pero en política se tornan importantes tanto las acciones como las señales. Las ausencias dijeron algo. Lo mismo que las tensiones previas que enmarcaron la firma de un convenio para destinar 800 millones de pesos en el arreglo de edificios escolares. Los chispazos no son propiedad sólo de la relación gobernador-intendentes, sino puertas adentro del gabinete provincial donde hay posturas distintas en aspectos sensibles. Por ejemplo, el relacionamiento con el poder judicial y la policía bonaerense.

Aún repica aquella frase de iniciación cuando Axel Kicillof pidió un gabinete “militante” para su gobierno. Toda una definición con fuerte carga ideológica que no es compartida por muchos actores cuyos orígenes partidarios revisten en el peronismo más clásico. La conformación del elenco ministerial obedece a ese paradigma con excepciones en ministros como Sergio Berni y Julio Alak, al frente de Seguridad uno y de Justicia el otro. Dos áreas sensibles donde se juega, en parte, el éxito de la gestión. Puertas adentro, los criterios chocan con otros despachos, como el de la ministra de gobierno María Teresa García, proveniente del peronismo de San Isidro, ligada eternamente a Antonio Cafiero,  el abuelo del jefe de gabinete de la Nación Santiago Cafiero. Pero convertida al más ortodoxo cristinismo, a tal punto que llegó al senado en 2017 por pedido expreso de la actual Vicepresidenta de la Nación.

Un claro ejemplo de las miradas distintas en el gobierno provincial es la relación con la justicia. Uno de esos puntos fue la embestida inicial para buscar la salida del Procurador Julio Conte Grand, motorizada por la propia Garcia, a la que en su momento se sumó Sergio Massa. El tema no ha desaparecido por completo de la agenda, pero se atemperó. En parte porque las posturas no coinciden dentro del gobierno provincial. La mirada de Julio Alak es muy diferente, en este aspecto, a la de la Ministra de Gobierno. Es interesante bucear sobre ciertos aspectos sensibles de viejas vinculaciones políticas que ayudan a entender momentos actuales.

Durante el mandato de María Eugenia Vidal hubo avances importantes que tocaron intereses en departamentos judiciales claves de la provincia. Sobre todo en uno de ellos, Lomas de Zamora cuya causa más notoria ha sido la que mediatizó el suspendido juez de Garantías Luis Carzoglio. El ahora defendido por Eduardo Duhalde espera la reanudación del Jury de Enjuciamiento con el telón de fondo de una causa vinculada a Pablo Moyano instruida por el fiscal de Lomas de Zamora Sebastián Scalera. La morfología de ese departamento judicial es muy particular y aún podrían darse algunos cambios de los que se pensaban en los tiempos de Cambiemos. La influencia del ex Vice Ministro de Justicia Julián Alvarez allí ha sido notoria, con la particularidad que su vínculo con Alak nunca fue bueno, desde los tiempos en que compartían ministerio nacional.  Tampoco Alvarez quedó en buenos términos con sus compañeros de La Cámpora que le facturan haberse ido a Barcelona luego de la derrota del 2015. Datos.

El desarme de la red de corrupción político, judicial y policial que tuvo como emblema al ex juez César Melazo y al camarista de Casación Martín Ordoqui aún no creen que se haya completado. En su momento, Ordoqui, a quien le gustaba pasearse con el torso desnudo por su despacho, también espera la reanudación del Jury. Tan sólo estos dos casos y la manera en que avancen o no, permitirá tener en claro si hay idea de ayudar o no a quienes aparecen aliados políticos del oficialismo. Hugo Moyano ya ha recibido señales que sus apetencias no fueron correspondidas en los cargos que anhelada dentro del gobierno nacional. El futuro de las causas en la provincia podrían ser también una señal para el líder camionero para saber de qué lado lo quieren.

Alberto, Massa y la contención al Conurbano.

El Gran Buenos Aires fue el factor fundamental para el triunfo de Alberto Fernández sobre Mauricio Macri el año pasado. Lo mismo para Axel Kicillof, cuya boleta nunca fue cortada por los alcaldes, más allá de lo que pregonaban voceros oficiosos de la comunicación bonaerense. Pero el entendimiento sobre esa realidad marca una nueva diferencia entre la Nación y la Provincia. Durante estos días, el presidente de la Nación hizo gestos públicos muy fuertes de apoyo al mandatario bonaerense en un momento económico muy delicado. Pero al mismo tiempo, fue el ministro de Economía Martín Guzmán quien admitió la baja adhesión que estaba teniendo la deuda bonaerense en los tenedores de bonos.

De todas formas, Alberto Fernández le sigue dando contención a los dirigentes del gran Buenos Aires. Allí funciona hasta aquí un trípode que incluye también a Massa y Máximo Kirchner. Los casos más recientes son la llegada, la semana pasada, de Martín Cosentino, ex vice jefe de gabinete de Scioli al AABE, el organismo que administra los bienes del Estado. Tras su paso por las oficinas de Alberto Pérez en los tiempos del Sciolismo, Cosentino se acercó a dos intendentes de la tercera sección electoral: Mariano Cascallares (Almirante Brown) y Martín Insaurralde (Lomas de Zamora). Durante estos años se abocó a la actividad privada pero muy cercana a los alcaldes donde habría logrado un importante crecimiento en el desarrollo de las foto multas que se cobran en la provincia de Buenos Aires. Su segundo en el organismo es Juan De Bandis, de La Cámpora y ex candidato a Intendente de Tres de Febrero.

Otro ex candidato a intendente que arropa Alberto Fernández y Massa es Franco La Porta. Con un curriculum muy importante en la administración de organismos del Estado provincial, el hombre de San Miguel fue designado al frente de la Administración de Puertos, bajo la órbita del Ministerio de Transporte. La cartera que dirige Mario Meoni se ha convertido en el sitio de desembarco por excelencia del Massismo y el lugar de contención, junto a Obras Públicas, de los intendentes del Gran Buenos Aires.

La Porta llega allí luego de haber sido Interventor en Lotería de la Provincia de Buenos Aires, antes vicepresidente del IPS, diputado provincial y Secretario de Servicios Públicos bonaerense. Es decir, experiencia en la gestión no le falta. En su momento se lo había mencionado con posible destino en la Secretaría de Energía de la Nación. De profesión Ingeniero, Contador y Abogado, La Porta arriba al Puerto de Buenos Aires en un contexto muy particular donde hay en marcha un proceso de licitación suspendido en su momento por la fuerte acción de los gremios a lo que llamaban “un proceso licitatorio viciado que priorizaba un negocio inmobliario sobre los intereses del comercio exterior”.

Atento a estas movidas del Presidente y quizá, a no seguir ahondando diferencias con los alcaldes, Axel Kicillof dio algunas señales al nombrar uno de ellos,  Javier Osuna, de Las Heras y cercano al massismo, como titular de AUBASA, la empresa que controla las principales autopistas y rutas bonaerenses. Se espera para los próximos días que se complete el organigrama de las empresas del Estado Provincial. La expectativa es saber cuando llega el nuevo titular de Lotería. En definitiva, el propio Gobernador admitió que ese organismo formaba parte de un acuerdo preexistente que el estaba dispuesto a honrar.

29 enero, 2020