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Al kirchnerismo le conviene que Macri esté segundo en las encuestas

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A esta altura de los acontecimientos -y siendo moderados-, quedan pocas dudas de que la mayoría de los encuestadores están influidos por el gobierno. En esta franja de consultores se inscriben los recientes números que le dan el 60% de imagen positiva a CFK. En la estrategia de manipulación de la opinión pública que se está aplicando, Mauricio Macri aparece sistemáticamente como segundo, delante de Ricardo Alfonsín. Pero en este punto cabe una salvedad: el jefe de gobierno es el segundo comprador de encuestas del país. Así es que Macri y el kirchnerismo coinciden en este tema. A la Casa Rosada le viene bien que el jefe del PRO aparezca segundo, porque así se diluye la posibilidad de una alianza con el Peronismo Federal. Con Macri tan empinado, a los peronistas disidentes sólo les queda la opción de adherir a él desde un plano inferior.

 

Un espejo distorsionado

Hay indicios de que Macri y la presidente compartirían hoy la misma confusión: ambos tenderían a creer que los números forzados que les hacen llegar sus encuestadores contratados son el fiel reflejo de la realidad.

El optimismo de Macri y de su mano derecha, Jaime Durán Barba, los lleva, por ejemplo, a negarse a adelantar las elecciones porteñas para mantener abierta hasta último momento la alternativa presidencial. Gabriela Michetti, tan lejos del entorno de su jefe, se ve beneficiada con los sueños presidenciales de él, porque sigue en carrera como su posible sucesora en la Ciudad. En verdad, Macri en la Capital hoy no superaría el 30% de intención de voto, colocándose en zona de riesgo para la segunda vuelta.

Un capítulo aparte es la figuración de los precandidatos radicales en las encuestas del oficialismo. Alfonsín, antes el rival favorito de CFK, ahora desciende hacia un lejano tercer puesto, en tanto que Julio Cobos aparece bastante atrás. Con acierto, Ernesto Sanz prepara el lanzamiento de su candidatura con permanentes alusiones a la escasa confiabilidad de las encuestas.

Es obvio que al gobierno dejó de interesarle la polarización con el Acuerdo Cívico y Social, porque éste tiene capacidad de captar parte de los votos progresistas que el kirchnerismo está dispuesto a atesorar. Para hacerlo así, el gobierno necesita -como lo está haciendo- montar un ring para la pelea izquierda vs derecha. En este juego valen también los ataques sistemáticos a Eduardo Duhalde, al cual le asignan el rol de principal conspirador.

4 enero, 2011